Opinión

Edomex 2017, Josefina al sacrificio

    
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Josefina Vázquez Mota (Cuartoscuro)

Qué rara cosa es la política. Fíjense si no en el caso de Josefina Vázquez Mota, quien hoy, dicen, está a punto de convertirse en abanderada de Acción Nacional en las elecciones de junio en el Estado de México.

Desde que perdiera en 2012 la presidencia de la República, Vázquez Mota se refugió en la agenda de los migrantes en Estados Unidos.

Publicó dos libros sobre el tema, emprendió múltiples giras por la Unión Americana, hizo convenios públicos y no tan públicos con el gobierno mexicano para ayudar a los paisanos, dispuso de más de mil millones de pesos de fondos gubernamentales para repartir a discreción entre organizaciones que trabajan con mexicanos en Estados Unidos (EU), y quiso convencer a quien la quisiera oír de que sería defensora de los migrantes.

Y justo cuando esos mexicanos enfrentan el mayor desafío en décadas, justo en el momento en que al gobierno federal le harán falta manos y cabezas para que desde la sociedad también se emprenda la defensa de los paisanos ante Trump, Vázquez Mota se baja de la agenda a la que le dedicó los últimos cuatro años para ceder ante el canto de las sirenas de la gubernatura del Edomex.

Qué rara cosa es la política, pero más singulares son algunos políticos.

Te arropas en una agenda, noble y trascendente como es la de los migrantes, y la botas para irte a una candidatura amarrada de las nubes.

Si esa candidatura se concreta, ¿piensa Josefina que va a ganar el Edomex?

Si sí lo cree, puede que esté perdiendo de vista que si es popular en las encuestas que miden el Edomex es porque, precisamente, ya ha sido candidata, y dos veces secretaria de Estado, y ajonjolí de varios moles más, pero eso no le llevará votos a las urnas. Eso es, como en el caso de la 'popularidad' de Miguel Ángel Osorio Chong, papel periódico lleno de helio.

Porque una vez que empiecen las campañas, ser la más conocida no garantiza nada. Y menos si debajo de ti está un partido dividido, con importantes corrientes que juegan a favor del PRI… o en contra del presidente nacional del PAN. En resumen: que no jugarán para la candidata Josefina.

Qué ganas de asumir un riesgo tan grande, tan lleno de imponderables. Ser candidata en un estado en el que la presidencia de la República hará todo para no perder: todo como enviar todos los meses al gabinete a repartir despensas; todo como poner al candidato menos idóneo porque de ese tamaño es su confianza de que la maquinaria sacará adelante el voto acarreado; todo porque la versión más creíble que circula desde hace días es que Enrique lo hizo de nuevo: así como en 2009 hizo que el PAN le firmara en Bucareli un compromiso de que no buscaría alianzas para 2011, Peña Nieto habría logrado en 2017 que la oposición no fuera coaligada.

¿Será que con décadas en la política Josefina no ve que es más probable que Delfina Gómez, de Morena, la desplace al tercer lugar antes de que ella le gane a la morenista la estafeta de representante del cambio?

Nada suena lógico.


O será que como en su momento el gobierno federal pusiera a su disposición mil millones de pesos (tanto como anunció ayer Peña para los consulados) para la agenda migrante, ahora le toca a Josefina pagar el favor a los del tricolor, yendo a la piedra de los sacrificios, así quede como sándwich entre la aplanadora priista y la morenista.

Qué raros son los políticos. Pero Josefina más.

Twitter: @salcamarena

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