Opinión

Ecosistema emprendedor mexicano, ¿unido? 

 
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empresario

Para cuando Vicente Fox iniciaba su último año de gobierno, dentro de la Secretaría de Economía comenzó a pensarse en la necesidad de perfilar una estrategia que bindara la política pública pro-Pyme ante la perspectiva de que Andrés Manuel López Obrador llegara a la presidencia y decidiera desmantelar lo que a lo largo de cinco años se había hecho en la materia.

En el eje de esa intención fue creado un Consejo Nacional de Incubadoras de Empresas. Fueron tres instituciones básicas en la conformación de ese organismo que en realidad nunca llegó después a funcionar como debiera haber sido, entre otras cosas porque AMLO no llegó al Poder Ejecutivo federal.

Sin dar muchos detalles, Oscar Súchil, representante del Sistema de Incubación del IPN, resultó uno de los personajes más importantes de esa iniciativa en la que también estuvo involucrado Carlos Fano, por aquel entonces al frente de una incubadora muy exitosa (Incubask) que dentro del Estado de México había sido conformada a partir de un modelo de incubación en España y traído al país como muestra de colaboración para el desarrollo tecnológico empresarial.

Oscar Súchil era la estrella entonces del modelo de incubación del Politécnico que básicamente era el mayoritario. Era él encargado de operar esa estrategia. De otra institución sólida del Tecnológico de Monterey, con un naciente modelo vigente en su ADN, destacaba la posición de Arturo Torres (qepd).

Posiciones públicas, privadas y de relación internacional, entre los más importantes. Todo estaba listo para que en caso necesario el ecosistema emprendedor (en ese entonces no se manejaba así el término) defendería la política pública articulada con tanta dificultad a lo largo de seis años, una política que inició con vocación changarrera y que rápidamente ajustó Sergio García de Alba, ex-Sedeco en Jalisco como primer arquitecto de la Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa, con un equipo en el que también jugó un papel relevante Alejandro González, quien después llegara a la Subsecretaría para las Pymes a la llegada de Sergio como secretario de Economía.

El caso es que AMLO no llegó a la presidencia y la estrategia que se imaginó y que fue articulada con anticipación perdió sentido. Luego ese Consejo intentó aprovecharse para garantizar que las incubadoras en el país, que llegaron a ser cerca de 500, no bajaran la guardia, mantuvieran calidad en su servicio y evitaran un mal manejo de los recursos que en su favor y de los emprendedores dispersaba el gobierno federal.

Luego llegaría el relevo de la presidencia de Felipe Calderón donde la preocupación porque llegara a la primera posición pública nacional López Obrador fue menor pero no dejó de expresarse de alguna manera dentro de la Subsecretaría para las Pymes. De ello pudiéramos escribir en otra ocasión.

El caso es que AMLO tiene una tercera oportunidad de llegar a la presidencia y no se distingue, al menos claramente, si ahora se teme que la eventual llegada al poder de este político de Morena pudiera representar una amenaza a la política pública Pro-Pyme y proemprendedor.

El ecosistema emprendedor existe y nunca había sido tan extendido, profundo y posiblemente incluso hasta robusto, pero, desde el punto de vista de quien escribe estos renglones, no cuenta con el vigor ni articulación como para lanzar una defensa que ponga en algún riesgo la política pública hacia las Pymes y los emprendedores.

¿Habría de desaparecer este esfuerzo de llegar AMLO al poder? Si fuera el caso,  ¿quién o quiénes dentro del ecosistema emprendedor articularían la 'defensa'? ¿Defenderían la política desarrollada a lo largo de los pasados cinco años?

Aún no ganando el candidato virtual de Morena a la presidencia, los otros candidatos, ¿creen ustedes que se resistirían a darle una sacudida a las políticas existentes en favor del emprendimiento y el ejercicio empresarial?

Lo cierto es que a la vista, o no se cree que AMLO sería una amenaza para las políticas proemprenddores y Pymes o no se cree que llegue a la presidencia. También se puede pensar que el ecosistema es suficientemente maduro y con músculo como para defenderse de cambios mayúsculos que posiblemente vendrían mal.

Lo que sí no creo, si me permite una valoración enteramente subjetiva, es que el ecosistema emprendedor mexicano tenga la suficiente fuerza de vinculación como para pensar en un ejercicio unido en favor de una defensa hacia las políticas públicas que le involucran. Al tiempo.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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