Opinión

¿Economía a prueba de balas?

 
1
 

 

Puebla. (Reuters/ Cuartoscuro)

Los problemas de inseguridad pública en el país vuelven a ser el principal factor que podría limitar el crecimiento económico en los próximos meses.

La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado que realizó el Banco de México a finales de abril, revela que éstos consideran que el principal factor que podría obstaculizar el crecimiento de la economía mexicana en los próximos meses son los problemas de inseguridad pública, con el 15 por ciento de las respuestas.

A ese factor no se le había asignado un nivel de preocupación tan alto desde la encuesta de abril de 2016 y no ocupaba el primer lugar de menciones desde la encuesta de julio de 2015.

Lo preocupante es que el tema de inseguridad lidera la lista de riesgos cuando los analistas económicos siguen revisando al alza su estimación de crecimiento del PIB para 2017: entre marzo y abril pasados los analistas encuestados por el Banxico, por ejemplo, subieron su previsión de crecimiento de 1.5 a 1.7 por ciento.

Y la perspectiva de crecimiento del sector privado se incrementó de 1.6 a 1.8 por ciento en la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas.

Además, hace unos días la agencia Moody’s ratificó la calificación de la deuda soberana de México, cuando los mercados anticipaban una disminución.

Los indicadores de riesgo soberano del país mantienen abierto el apetito de los inversionistas extranjeros por activos financieros en pesos.

De hecho, a finales de marzo se alcanzaron máximos históricos en las tenencias de inversionistas extranjeros en bonos gubernamentales a tasa fija.

Sin embargo, el entorno económico de México se vuelve a ver ensombrecido por los problemas de inseguridad.

En opinión de Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano, marzo de 2017 fue el peor mes en términos de violencia de los últimos años.

Antes, enero fue el mes con más homicidios en lo que va del sexenio y, sobre esa base, el primer trimestre del año fue el peor no sólo de esta administración, sino desde que se cuenta con información estadística.

La semana pasada una familia fue salvajemente agredida en la autopista México-Puebla.

De acuerdo con el mismo Observatorio, Puebla está a la cabeza en robos cometidos en carreteras.

En ese estado, en el municipio de Palmar de Bravo, enfrentamientos entre personal del Ejército y ladrones de combustible, conocidos como huachicoleros, dejaron un saldo de 11 muertos, cuatro de ellos militares.

En Reynosa, Tamaulipas, se registró una ola de violencia que ha dejado decenas de muertos y bloqueos carreteros de grupos de la delincuencia organizada.

Los casos Puebla y Tamaulipas son sólo dos botones de muestra de la crisis de violencia que vive el país y que afecta a familias, empresas y gobiernos.

La economía mexicana mostró resistencia ante la incertidumbre por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, pero en el territorio nacional se mantienen altos niveles de violencia.

De nada servirá la ‘resistencia’ económica y tener el reconocimiento de inversionistas extranjeros y calificadoras, si no mejora la seguridad.

Twitter: @VictorPiz

También te puede interesar:
Cambio de expectativas, al fin
¿Manipulación en el mercado de tasas?
‘Halcones’ vencen a ‘palomas’