Opinión

Eco de la Montaña: bancarización de remesas y desarrollo económico

 
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Guerrero, uno de los estados más violentos de México, con una de las mayores concentraciones de pobreza, se cuenta también entre los primeros lugares en recepción de remesas. En 2015 fluyeron 1 278 millones de dólares, equivalentes al 5.2% del total de remesas nacionales.

Los envíos de dinero representaron el 8.1% del Producto Interno Bruto del Estado de Guerrero en 2014, sorprendentemente más que el turismo, que ese mismo año fue sólo el 4.7% del PIB estatal. Estos recursos fluyen principalmente hacia zonas rurales, en pobreza extrema, donde se concentra la exclusión social, económica y sobre todo: la financiera.

Por ello, uno de los grandes retos para el combate a la pobreza es la inclusión financiera eficiente y de bajo costo para la población, principalmente en regiones de alta migración. En este sentido, el Banco Mundial estima que por cada 5 puntos porcentuales que se logre reducir el costo de envíos de dinero, el flujo de recursos se incrementaría en 16 000 millones de dólares. Entre los mecanismos para reducir estos costos está en primer término la proximidad de los servicios; seguido del uso de tecnología como el dinero electrónico, la banca por celular o Internet.

Un caso de alta migración, pobreza, alto flujo de remesas y servicios eficientes que están cambiando el rostro para muchas comunidades se da en la región de la Montaña de Guerrero, en donde desde hace 13 años, la Cooperativa Red Eco de la Montaña se ha dado a la tarea de ofrecer servicios financieros de proximidad con una visión de transformación social y económica.

Actualmente, Red Eco de la Montaña atiende en 45 municipios a través de 6 sucursales en la Montaña y la Cañada de Guerrero; así como otras 3 en la mixteca poblana. Sus socios ascienden a 21 815, entre los cuales están familias de migrantes cuyas redes de migración los ubican principalmente en Nueva York, por lo que realiza en promedio,1 200 operaciones de remesas mensuales o 14 400 al año, es decir, que desde sus inicios ha hecho más de 180 mil operaciones de envíos de dinero.

A estas familias, Red Eco no sólo les permite cobrar sus remesas sin tener que trasladarse a la capital del Estado o ciudades lejanas con presencia de banca comercial, sino que ha buscado la forma de reducir aún más los costos para sus socios utilizando tecnología, por lo que provee cuentas de ahorro con tarjetas de débito y cajeros automáticos para una de las regiones que tiene un Índice de Desarrollo Humano equiparable al África Subsahariana. Con esto, los servicios financieros de Red Eco de la Montaña rompen con cualquier paradigma para bancarizar a la población en la base de la pirámide de ingreso, a tal grado que hoy día, el crédito promedio de sus socios es de $18,873 pesos, con un índice de morosidad menor al 10%.

Es importante señalar que en los últimos cuatro años, la Cooperativa duplicó el número de socios, se expandió hacia la mixteca poblana e incrementó sus niveles de captación de ahorro gracias al apoyo del Programa de Asistencia Técnica a las Microfinanzas Rurales (PATMIR), lo cual, además ha detonado el desarrollo económico local para muchos de estos socios, ya que la cooperativa otorga créditos para la producción de arroz, maíz, ganado, mamey o tamarindo, llegando a un nivel de producción tal que se ha creado una cooperativa dedicada al acopio y comercialización de estos productos.

Red Eco de la Montaña provee lecciones importantes para el diseño de una política pública nacional que detone el desarrollo económico de regiones como la Montaña. En principio, muestra que la bancarización de remesas es un factor determinante para el bienestar de los socios quienes acceden al ahorro, crédito, seguros y otras posibilidades para hacer más eficiente sus finanzas personales. Es un ejemplo de políticas exitosas como PATMIR, ya que en cuatro años duplicó su membresía, además de que ha penetrando a más regiones pobres y vulnerables y finalmente, es muestra del impacto de los servicios financieros a través de instituciones de base social, en el desarrollo regional en lugares que tienen como punto de partida una altísima migración (justamente por falta de oportunidades), pero que de forma gradual empiezan a cambiar para los que permanecen y definitivamente abren un nuevo horizonte para la siguiente generación que de seguir así, no se verá en las mismas necesidades urgentes de emigrar y abandonar a su familia.

Por ello, se insistirá en dar a conocer estos casos exitosos, en los que el desarrollo territorial es posible con estrategias de organización social y políticas públicas que proveen incentivos para crear mercados financieros en zonas donde prácticamente no existen. Por otra parte, son casos que demuestran que el combate a la pobreza no necesariamente se da con transferencias de dinero o comedores gratuitos, sino que la pobreza se combate con incentivos y oportunidades de mercado, en donde todo aquél que lo desee encuentre cabida, tal y como lo hacen nuestros migrantes cuando atraviesan el río, el desierto o el muro.

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