Opinión

Dudas y temores sobre
EPN en el tema migratorio

El desastre de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Capufe con la tarjeta IAVE nos recuerda puntualmente que las reformas legislativas han servido de estandarte a un gobierno que, en contraste, no puede presumir grandes logros de ejecución.

Sin abundar en la falta de capacidad evidenciada por el tema de la tarjeta de peaje, cabe subrayar la interrogante sobre cuántos asuntos más, igual de desastrosos, habrán sido emprendidos por el gobierno de Enrique Peña Nieto, temas que no han trascendido totalmente bien por ser más discretos (para sectores específicos) o por estar destinados a poblaciones marginadas (y por ende menos visibles en su reclamo).

Por eso, al estar prácticamente concluido el proceso de reformas es menester discutir temas que quedaron relegados por la actividad en el Congreso, asuntos que en otros momentos habrían suscitado mayor debate, como es la política migratoria de este gobierno, plegado a Washington como no se recuerde ningún otro del pasado.

La Secretaría de Gobernación ha anunciado que emprenderá un programa para prevenir el paso de migrantes centroamericanos. Para ello, ha nombrado como cabeza de esa política a un polémico priista, cuestionado por propios y extraños, y ha dejado entrever que cuenta con el apoyo de la jerarquía católica para lo que pretende hacer. Todo lo anterior deriva en un coctel preocupante.

Primera duda: ¿qué pretende hacer el gobierno? No se sabe claramente. Para empezar, un extraordinario trabajo de Animal Político denunció que una semana antes de ser anunciado por el secretario Osorio Chong, la Segob NO tenía ningún plan sobre qué hacer en torno a la transmigración de centroamericanos por México. Aquí el link, repleto de documentos sobre la nada, la nada que Gobernación reportaba en junio al respecto de esa política, que había (eso sí) sido motivo de varios discursos del secretario.
(http://www.animalpolitico.com/2014/07/segob-tenia-ni-un-documento-sobre-plan-frontera-sur-siete-dias-antes-de-que-pena-lo-anunciara/#axzz39MJZhPlK)

Segunda interrogante: ¿por qué pusieron en ese puesto a Humberto Mayans?, cuestionado priista sin experiencia probada en el tema, que formó parte del clan que dejó a Tabasco en la miseria, pues su rol como secretario de Gobierno del desastroso Andrés Granier es tan innegable, que incluso el hijo del exgobernador encarcelado ha pedido que se le investigue (http://lasillarota.com/modulo/articulo/imprimirarticulo/70310-hijo-de-granier-pide-investigar-a-senador). Como era de temerse, el PRD ha denunciado la falta de credenciales de este personaje (http://www.proceso.com.mx/?p=378576). Digo temerse no porque los perredistas repelen de por sí lo que huela a Granier o a Roberto Madrazo, sino porque justo en una política donde el gobierno federal debería ir acompañado de distintos partidos y sectores de la sociedad, esta administración se mete el pie al nombrar a un político que no tiene ascendente entre especialistas y sí, en cambio, agravios con otras organizaciones políticas.

Y la última duda es ¿por qué el gobierno se desvivió en halagos (por ejemplo, le condecoró con el Águila Azteca) con el cardenal Pietro Parolin?, secretario de Estado de El Vaticano, de visita en nuestro país a mediados de julio, al tiempo de que Osorio Chong deja de lado en el tema migratorio la opinión, y el notable trabajo, de los sacerdotes y monjas que han establecido una indispensable red de refugios y albergues para migrantes.

Las reformas han concluido. Veremos sus efectos en los meses venideros. Múltiples temas reclaman la atención de todos. Dejar que el gobierno, con Mayans a la cabeza, margine a los especialistas y a los activistas al enfrentar el fenómeno migratorio compite a la hora de nombrar una de las peores ideas para el futuro de México.