Opinión

Duarte: ¿Los mirreyes también lloran?

   
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Duarte: ¿los mirreyes también lloran?

“Vieras qué buen niño es”. “Andaba con una del Regina”. “Y pensar que es del Cumbres”. “Si lo que todos nos preguntamos es, ¿pero qué necesidad de meterse de prestanombres si su familia tenía dinero desde antes...?”.

Aun en su etapa inicial, las diligencias judiciales en torno al caso de Javier Duarte dan para muchas lecturas. Una de ellas corresponde a los detalles reportados por la prensa en torno a sus presuntos prestanombres, agrupados grosso modo en dos bloques: sus familiares (incluidos los de su esposa Karime Macías) y sus amigos, personajes que por los detalles que se han conocido encuadran perfecto en el perfil de un mirrey de tiempo completo.

Bienvenidos a la política de la segunda década del siglo XXI mexicano. Si antes hubo compadres y juniors, hoy ese virrey llamado político en la plenitud del poder incluye una corte de mirreyes.

Y entonces fui a la joyería Berger, de Masaryk, por un anillo de 185 mil dólares para Karime, dice como quien da las noticias uno de los acusados de ser prestanombres de Duarte (Reforma 25/10/16).

Y entonces tramité millones de dólares para dos departamentos de Duarte en un condominio de Ixtapa (ídem). No uno, por qué limitarse caray, ya que andamos en esas, plis givmi tú.

Y entonces venga una lancha nuevecita para la fiesta de la Candelaria, y entonces casas en Arizona, en Texas, en Florida, en Valle de Bravo, en Polanco, en las Lomas…

¿Descubrimos esto hoy, es que antes nadie vio nada? Wrooong, como dice el impresentable de Trump.

La realidad es que todos vimos todo. Todos vimos que son gente bien, oei, niños bien que andan con niñas bien, oei, que van a las corridas de toros a barrera (obvio) y a las pasarelas de (no se rían) beneficencia. Los vimos bajar de sus camionetas del año (que no son suyas, mi vidos, son pagadas con los impuestos, combustible incluido). Porque es lo normal, oei, ellos nacieron para eso, oei, para que les vaya bien, oei, para poner de moda esos restaurantes que todos sabemos que son ilegales, pero que tienen el único permiso que cuenta: son negocios de un mirrey conectado con la corte de algún virrey.

“De la nada veíamos cómo les iba rebien”. Wrooong, again: no fue de la nada. Ese 'rebien' está anclado en redes de complicidad, algunas de ellas creadas en tiempos universitarios transcurridos en planteles privados.

Así fue con Duarte, cuyo paso por la Ibero resultó crucial para el saqueo de Veracruz. Y así habría ocurrido con otro virrey (Roberto Borge). El latrocinio de Quintana Roo habría sido posible gracias a los amigos que Betito hizo en el Tec de Monterrey. Ahí habrían armado la sociedad que les posibilitó un ascenso, un esquema de ocultamiento y una escapatoria, que no caída –Duarte sigue siendo un solitario chivo expiatorio–, porque Betito anda paseándose en el Four Seasons de Orlando (Loret tuitxit).

Un joven lector de esta columna me decía que lo que realmente urge es arreglar la educación privada de este país, esos planteles donde se educan (es un decir) nuestras élites.

Supongo que el sistema Ibero estará de luto por el virreinato veracruzano de sus egresados Duarte-Karime.

Pero lo único que no debemos creer es que los mirreyes están llorando la suerte de la corte de Javiercito. No. Junto a Duarte caerán unos pocos, ilustrativa pero insignificante muestra de los muchos mirreyes que a diario salen a arrastrarse en el favor, y a favor, de los que lucran con dinero público, y les irá rebien, oei.

Twitter: @SalCamarena

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