Opinión

Duarte, el saqueador

 
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Javier Duarte

De acuerdo con la importante investigación realizada por Arturo Ángel para Animal Político (24, 25, con el apoyo de Víctor Hugo Arteaga, y 26 de mayo), el gobierno de Javier Duarte en Veracruz desvió 645 millones de pesos a través de una veintena de empresas, creadas por funcionarios o personas cercanas a ellos, y que en realidad nunca existieron. Esta investigación periodística no apunta a indicios de enriquecimiento inexplicable (como era el caso de las casas, valga la redundancia) sino que señala claramente el desvío de recursos. Y no cualquier tipo de recursos, sino en varios casos, dinero que debería haber servido para atender a las personas más pobres y con más necesidades en el estado de Veracruz.

El abuso y prepotencia de Javier Duarte se han documentado copiosamente. Incluso, recordará usted, el gobierno federal hizo el intento de removerlo de su puesto. Intento que no pudo concretar porque, como también usted sabe, los gobernadores en México son los depositarios del verdadero poder. No hay quien pueda enfrentar a un gobernador con éxito, porque quien debería hacerlo, el Congreso local, es débil y sus miembros son comprados con facilidad, y si no, amenazados. El Senado no tiene atribuciones claras al respecto, y todos los demás poderes, mucho menos.

Hace algunos años sugerí que se definieran con claridad las atribuciones del Senado para que desde ahí pudiera contrapesarse a los gobernadores. En el Senado están quienes quieren sucederlo, quienes ya fueron gobernadores, y quienes quisieron y no pudieron, es decir, enemigos todos del gobernador en funciones. Por lo mismo, debe tratarse de personas que estarán atentas a ver los errores y castigarlos, y eso es lo que necesitamos que ocurra. Pero no ha tenido éxito la propuesta y seguimos funcionando por ocurrencias. Falla un gobernador, o es un saqueador, y el presidente no tiene cómo removerlo, porque no controla la política del estado ni puede coordinar a los senadores, ni cuenta con alguna otra herramienta. El fin del poder presidencial, ocurrido hace ya casi 20 años, no fue seguido por un tramado institucional que limitara el poder de los grupos. Las reformas estructurales han permitido limitar a empresarios y sindicatos, aunque sea un poco, pero contra los gobernadores no tenemos nada.

La investigación referida documenta con claridad lo que ha sido rumor durante seis años: Duarte saquea al estado. No es un asunto menor cuando recuerda uno que Veracruz ha tenido muy mal desempeño económico desde 1985, y que se ha estancado en los últimos años.

Menos, si consideramos el incremento de violencia en el estado durante las últimas dos administraciones (porque el padrino político de Duarte, Fidel Herrera, no parece ser mal cantante de rancheras).

Es cierto que en democracia el castigo más importante es el voto. Por eso intentó Beltrones que fuera removido Duarte antes de la elección, para tener alguna posibilidad de que su candidato ganase. No lo logró.

Es más, Duarte mismo ha ido construyendo una candidatura alterna, según se desprende del extraño y benévolo comportamiento que ha tenido con él López Obrador, y que se ha reflejado en el crecimiento de su candidato a gobernador. Duarte aspira, imagino, a derrotar a los dos Yunes, a cambio del manto de santidad que Morena impone a cualquiera que se sume al líder.

El deterioro económico y de seguridad que ha sufrido Veracruz tiene su origen en el mal gobierno, como en todas partes en donde eso ha ocurrido. En el caso actual, no es sólo que sea deficiente, sino que además es profundamente corrupto. Por ese camino perderemos Veracruz y México entero.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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