Opinión

Drogas: un giro histórico en la visión

  
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Drogas: un giro histórico en la visión.

Hace tiempo se conocía a las farmacias como ‘droguerías’, es decir, los lugares en los cuales se expendían de manera controlada y regulada drogas, que es el genérico de las sustancias usadas para propósitos medicinales.

Pero en esas ‘droguerías’ o farmacias, no se expenden ciertas drogas o los medicamentos que derivan de ellas, pues su consumo se convirtió en ilícito.

Y como sucede en muchas ocasiones con las prohibiciones, lo ilícito se convirtió en negocio.

Los estudios económicos hechos desde la época de la prohibición del alcohol en Estados Unidos muestran que este tipo de estrategias propician la delincuencia y no reducen el consumo.

Por ejemplo, antes de la Ley Seca en EU, que entró en vigencia en enero de 1919, había 4 mil reclusos en prisiones federales de EU. En 1932, antes de que se eliminara la prohibición, había casi 27 mil.

El principio es relativamente simple. La prohibición no elimina ni la producción ni el comercio ni el consumo. Pero al convertirlos en ilegales, genera rentas extraordinarias y propicia el surgimiento del crimen organizado para controlarlas.

Eliminar la prohibición no implica bajar el consumo ni el comercio, pero sí reducir la delincuencia al disolver rentas y crear regulaciones y controles en lugar de prohibiciones.

El consumo tiene que ver con temas de salud pública y no con el hecho de que haya mercados legales o ilegales.

Lo planteado ayer en la ONU por el presidente Peña es un cambio radical de una visión básicamente prohibicionista a otra orientada a la regulación y la prevención con acciones de salud pública.

Aunque falta ver los detalles de cómo esta visión se traducirá en cambios legales y en acciones de la autoridad en México, el planteamiento en sí mismo es un giro de enorme trascendencia que cambiará el futuro de la política hacia las drogas en México.

Aunque ahora está de moda plantear la legalización y la regulación, quien esto escribe lo ha propuesto desde hace mucho. Por ejemplo, en “Coordenadas” del 27 de julio de 2001, hace casi 15 años, apuntaba lo siguiente: “En el caso del narcotráfico, la única propuesta sensata para acabar con la delincuencia asociada a él es la legalización, que por cierto, no acabaría con el consumo. Para acabar con la drogadicción, la única vía real es la educación y la recomposición de la vida social y familiar”.

Hoy, 15 años después, matizaría y plantearía más bien regulación que legalización a secas. Esperemos que los fanáticos del libre mercado no nos vayan a decir que no, que aquí debe privar la oferta y la demanda exclusivamente con todo y sus tarifas dinámicas.

Y además, la regulación debe provenir del principal centro de consumo, EU, pues de lo contrario, no se daría la eliminación de las rentas derivadas de la ilegalidad, que son fuente esencial de la delincuencia. El negocio seguiría viento en popa.

Obviamente, para golpear al narcotráfico se requieren además: inteligencia financiera, cooperación internacional y algunos otros elementos planteados ayer en el discurso del presidente Peña en la ONU.

Pero, la clave es la eliminación de las rentas que propician corrupción, capacidad para tener armas y atracción social en diversas regiones y sectores.

Ese cambio es un avance histórico.

Twitter:@E_Q_

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