Opinión

Dos primos regios luchan por el gas de México

 
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Regios. (Especial)

Esta familia es dueña de las salchichas Fud; de la más poderosa fabricante de partes para motor y de las fibras para el poliéster. Es dueña de Grupo Alfa que como contexto, vende más que Grupo Bimbo.

No había modo de que dejaran pasar a otros.

Para ellos, Coahuila, Nuevo León o Tamaulipas es territorio 'regiomontano'. Y todo eso funciona con gas natural.

Son oriundos de San Pedro, el municipio más rico del área metropolitana de Monterrey… y de México, que es gobernado claro, por un miembro de la familia, Mauricio Fernández.

Su primo Dionisio Garza Medina pasó a otro primo, Armando Garza Sada, la estafeta de patriarca del negocio familiar en 2010.

Grupo Alfa es el conglomerado de empresas que les heredó su bisabuelo Isaac Garza, un inteligente contador estudiado en Santander que cimentó la historia empresarial de la capital de Nuevo León.

En el más reciente capítulo de su relación, Dionisio ganó a Armando la primera batalla por las reservas mexicanas de gas natural.

Ambos luchan por la consigna que persigue su tradición filial: ser dueño del negocio. El primero, nunca segundo. Esta vez quieren ser los líderes en la producción y venta de gas natural. El problema es que los dos quieren lo mismo.

Dionisio puso a la familia en el negocio, cuando presidió Alfa.

La década pasada el gas natural alcanzó un precio récord. Harto de pagarlo a Pemex a un precio que consideraba injusto, mandó a su hueste a producirlo en Texas ante la imposibilidad legal de hacerlo en México.

Así nació Newpek, la empresa del Grupo Alfa que hoy opera más de 600 pozos petroleros en ese territorio. Esos trabajos otorgaron un ingreso marginal a este gigante industrial que desde 2010 vende más de 10 mil millones de dólares anuales.

Pero Newpek dejó experiencia que se quedó en Alfa cuando Dionisio salió extenuado del grupo de la familia en 2010, después de navegarla 16 años y con mayor ahínco en las corrientes posteriores a la crisis generada por Lehman Brothers.

Le sustituyó entonces Armando. Él vio llegar las reformas estructurales en México y la gigante oportunidad de explorar reservas nacionales de hidrocarburos justo cuando el petróleo rozaba 100 dólares por barril.

Alfa invirtió entonces mil millones de dólares en acciones de la petrolera Pacific Rubiales para intentar controlarla y con ello hacerse del equipo para emprender proyectos más grandes.

Pero sus accionistas originales contuvieron a los regios. Esa animadversión sumada al desplome del precio del crudo convirtieron en polvo las acciones de Alfa en Pacific y los mil millones de dólares debieron anotarse como pérdida en los libros. Pacific Rubiales ya no conserva ni el nombre.

La decepción obligó a Armando y a Alfa a replegarse: “La baja en los precios del petróleo siguió afectando el desempeño de Newpek”, escribió a los accionistas Garza Sada en una carta entregada al inicio de este año.

“Ante este escenario en Estados Unidos la empresa, en conjunto con sus socios, decidió reducir al mínimo la inversión en exploración y perforación de nuevos pozos hasta que no se presente un entorno de precios más favorable”.

¿Qué hacía mientras tanto su primo Dionisio en libertad? Capitalizar Topaz, el fondo de inversión que alimentó a Jaguar, la petrolera que se preparaba para la Ronda 2, que organizó la semana pasada la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Armando reaccionó y su opinión respecto al entorno petrolero cambió drásticamente en abril: “Newpek reportó resultados financieros en línea con los del mismo periodo de 2016, reflejo de mejores precios de hidrocarburos” detalla el reporte trimestral más reciente de Alfa.

“La empresa reanudó los trabajos de perforación y terminación de pozos en la formación de Eagle Ford Shale (Texas), incluyendo la perforación de cuatro pozos. La primera producción de dichos pozos está programada para el segundo trimestre de 2017”.

Así, Dionisio con Jaguar, y Armando con Newpek, llegaron al 12 de julio al concurso de la licitación gubernamental por el gas, la Ronda 2.

El primero se impuso en el número de contratos ganados que le conceden el derecho de explorar y producir reservas de gas natural en 11 zonas repartidas en Nuevo León y Tamaulipas. Newpek, empero, ganó sólo dos.

Lo que vemos no es únicamente la competencia entre dos primos, sino el nacimiento de la empresa que, además de Pemex y CFE, venderá gas natural a la creciente industria del país.

Twitter: @ruiztorre

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