Opinión

Dos mundos: autos y autoservicios

Con los datos publicados la semana que termina confirmamos que en 2014 tuvimos “dos países” en materia de actividad económica.

La industria automotriz, el sector exportador más importante de México, rompió marcas en producción y exportaciones. Las plantas armadoras y las autopartes están viviendo sus mejores tiempos y vienen aún otros mejores.

En contraste, las ventas minoristas del sector moderno tienen una de sus peores épocas. Esta semana conocimos los datos de Walmart, la empresa más importante del sector, cuyos resultados ilustran el aletargado mercado interno que tenemos.

Veamos algunos detalles.

La producción de autos creció el año pasado 9.8 por ciento respecto a 2013 y estableció una marca histórica al llegar a 3.22 millones de vehículos. Las exportaciones crecieron 9.1 por ciento y también lograron un nivel sin precedentes de 2.64 millones.

Las ventas internas también crecieron 6.8 por ciento, especialmente por el empuje que el crédito automotor tuvo en el segundo semestre del año.

¿Qué refleja este comportamiento?

Por un lado, el éxito sin precedentes de la industria exportadora del automóvil. Ya se ha dicho en diversas ocasiones pero debe reiterarse: México ha logrado un gran nivel de competitividad internacional y se convertirá en una potencia productora. Ya lo es en exportaciones. Hay pronósticos de que antes de que termine la década, nuestro país estará produciendo cinco millones de vehículos al día.

Pero hay otro aspecto. En el caso de las ventas internas, una política agresiva de créditos a bajas tasas permitió darle la vuelta a un año que pintaba malo en las ventas.

Desde luego, se trata de créditos que llegaron sobre todo a segmentos de la clase media hacia arriba.

El reverso de la medalla es lo que pasó con las ventas de Walmart en México. Esta empresa, la principal empleadora del sector privado y la más importante minorista del país, tuvo un crecimiento anual en sus ventas totales de 3.4 por ciento y una caída de 0.2 por ciento nominal en sus ventas a unidades comparables.

Ni en la crisis de 2009 el desempeño había sido tan malo.

La dinámica de las ventas de esta empresa refleja el comportamiento del mercado interno de modo más amplio, incluyendo los sectores de menores ingresos y el consumo de bienes no duraderos, como alimentos.

Si se ponen en términos reales las variaciones reportadas por la empresa, los resultados son negativos en ambos casos.

No es novedad. El contrastante país que tenemos es algo conocido. Pero me parece relevante presentar este cuadro hoy, para identificar el reto para 2015.

Las exportaciones crecientes, el éxito manufacturero, las inversiones, van a seguir a tambor batiente.

El problema es nuestro mercado interno. No hay claridad de cómo se pueda reactivar. Ya le he comentado en otras ocasiones que la primera condición para que el mercado mejore es un repunte en la confianza de los consumidores.

La tarea nada sencilla es generar expectativas favorables, que sean creíbles y tengan sustento. Por allí se tiene que comenzar.

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