Opinión

Dos colosos

Gil se negó con rotundidad a asomarse siquiera a la televisión a ver alguna imagen del tedioso desfile del 16 de septiembre. ¿Puede existir algo más aburrido que la parada militar? Sí: otra parada militar (¿ya van a empezar?). Huyendo del tedio, Gamés encontró la entrevista que concedió el expresidente Calderón a su periódico El País a propósito de su libro Los retos que enfrentamos publicado por la editorial Debate.

Gamés no quiere que pase un segundo siquiera sin declarar enfáticamente (toda declaración que se respete debe ser enfática) que detesta los libros de los políticos mexicanos, manuales del fracaso, la simulación y el ocio. En esos manuales le cuentan a nadie, ¿o alguien los lee?, lo que no pudieron hacer durante su gobierno y lo explican con pelos y señales desperdiciando papel y tinta, puaj.

Los políticos mexicanos no leen, pero cómo escriben. Y escriben (es un decir) no sólo de lo que no hicieron, sino de lo que sí hicieron; tal es el caso de Calderón. Al expresidente no le bastaron seis años de obsesivo discurso de guerra, ahora se dedica al papel impreso, a las entrevistas, a la repetición encuadernada. ¿Conocen a un buen psicoanalista? Hay alguien que lo necesita con urgencia.

70 mil

El expresidente ha dicho que cada uno de los 70 mil muertos de su sexenio le pesaron, pero que todos esos homicidios fueron cometidos por criminales a los que combatió. Gil no comprende que una persona, un político, tenga solamente un discurso, una idea, una obsesión. Calderón pertenece a ese linaje: combatí al crimen, correcto, pero combatiéndolo ocasioné, al mando del Ejército, como señaló Carlos Puig en el artículo de su periódico Milenio, 70 mil muertes. Las mentes modestas no albergaban más de una o dos ideas. Albergar (gran verbo y no empiecen).

A Gil le llama poderosamente la atención (sí, la atención debe llamar con poder inaudito) que el expresidente Calderón declare, hable y escriba un poco como si no hubiera sido el jefe de esa guerra. Se refiere a los hechos de su sexenio un poco como un analista, un observador. Como si Gamés, que escribe de sí mismo en tercera persona, escribiera aquí que no se hace cargo de lo que se exprese en esta página del fondo. ¿Estamos locos? Sí.

El expresidente afirma que el arrepentimiento es parte de una herencia cultural que recibimos de los españoles “y no sé cuánto se los tenemos que agradecer”. Carachio (así con io), Gilga no quisiera ponerse pesado, pero en la epopeya de Gilgamesh (¿les suena?), la primera trama literaria del año dos mil 500 antes de Cristo ya existía el arrepentimiento. De la Biblia, ni hablemos, por lo mismo de que el arrepentimiento lo trajeron los españoles, pues la verdad mejor hay que regresar a la secundaria. Cortés dice a sus hombres: bajad los baúles de arrepentimiento con los cuales derrotaremos a estos indios idólatras. El punto es que Calderón no se arrepiente. Bien. Total, que son 70 mil muertos y una guerra fracasada. ¿Muchos y mucho? Na.

El Coloso

En otro orden de cosas, como dicen en la televisión, El Coloso se había perdido. La lectora y lector lo saben, Gamés se refiere a la escultura de un revolucionario de 20 metros de altura que desfiló por Reforma durante los festejos del Bicentenario de 2010. Primero la guardaron en una bodega durante meses. No se lo digan a nadie, pero si por Gil fuera, hubiera dejado la escultura en la bodega una eternidad porque es horrenda. Lo más feo que se haya visto en la ciudad, incluso más fea que los Indios Verdes o la Cabeza de Juárez.

Para fortuna de los habitantes de la capital, la escultura gigante se va a Nayarit. Pobres nayaritas, pero la verdad allá estará muchio (así con io) mejor que aquí junto a la Estela Suavicrema. A Bahía de Banderas. Muy bien, y ojalá y un día pase un huracán y El Coloso vuele hasta las Islas Marías.

Además, lo van a vestir de huichol. Pues van a necesitar metros y metros de popelina, o como se llame. Gil promete visitar El Coloso un día y tomarse una selfie junto a él. Caracho.

La máxima de Benjamin Franklin espetó dentro del ático de las frases célebres: “No hay nada tan cierto como la muerte y los impuestos”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX