Opinión

Dos años

 
1
 

 

Corrupción. (ciudadanosenred.com.mx)

Tenemos sexenios extraños. Sexenios que se parten en pedazos y que se convierten en sólo dos años en los que existe la posibilidad de proponer, de construir y de avanzar. El resto del periodo se va en procesos electorales y, en algunos casos, en esperar que termine la administración en curso y comience la siguiente.

Estamos acostumbrados a estos ciclos y pocas veces nos damos cuenta del costo histórico del tiempo que hemos perdido.

Fue durante el primer tercio de la administración actual cuando vimos más acciones. Incluso vimos pasar fugazmente el mexican moment.

Muy al principio de este sexenio se dio un número importante de reformas estructurales. Desde mi perspectiva, las reformas estructurales eran necesarias, aunque en su mayoría fueron tardías y, en algunos casos, superficiales para atender los complejos problemas del país. Sin embargo, se percibieron como un avance frente a la parálisis de las administraciones anteriores.

En todos los discursos y foros posibles oímos los beneficios que nos traerían esas reformas: más competencia, mejores servicios, mejores precios, mejor educación y un sistema fiscal más eficiente. Cuatro años después, los beneficios de las reformas no han alcanzado a cubrir las expectativas que habían generado.

El escándalo de la 'casa blanca' en noviembre de 2014 marcó abruptamente el fin de esos dos primeros años. El presidente de México se vio envuelto personalmente en un escándalo de corrupción. A partir de ahí, a un escándalo ha seguido otro. El presidente, su familia, secretarios de Estado, gobernadores, legisladores, delegados.

La corrupción en todos los niveles y en todos los rangos. Y en todos los casos, un pésimo manejo de las crisis como común denominador.

La semana pasada marca simbólicamente el fin de los dos primeros tercios de la presidencia y da paso a la recta final. Una semana triste y vergonzosa para el país. Una semana en la que se cometió un error tras otro. Una semana en la que nos dimos cuenta de la realidad paralela en la que viven algunos de nuestros gobernantes y en la que, una vez más, muestran la nula empatía con la gente que gobiernan.

Quedan dos años que se antojan difíciles. Las circunstancias externas se vislumbran complicadas. Aparte del riesgo que implica la volatilidad financiera y una economía global estancada, las elecciones estadounidenses y los ataques –tanto demócratas como republicanos– al comercio ponen en riesgo la estructura económica del país que hoy somos.

Pero quizá los mayores riesgos no vengan de fuera. Quizá gran parte de los problemas que enfrentaremos en los siguientes dos años, los que conocemos al menos, nosotros mismos los hemos forjado.

El índice de confianza del consumidor que presentó ayer el Inegi disminuyó 4.0 por ciento en relación al año anterior. Es el menor nivel desde principios de 2014, cuando se vivían los efectos de la reforma fiscal de aquel momento. Para medir este índice, se usan cinco indicadores parciales que recogen las precepciones sobre la situación económica actual y esperada del hogar, la situación económica presente y esperada del país y qué tan propicio se considera el momento actual para la compra de bienes duraderos. Los cinco componentes disminuyeron, pero el que más disminuyó, 10.7 por ciento, es el relativo a la situación económica que se espera que tenga el país dentro los siguientes 12 meses. No sólo eso, este subíndice se encuentra es su menor nivel desde 2001, cuando se empezó a medir.

Así la percepción de los consumidores. Así entramos a los dos últimos años de esta administración. Dos años en los que podrían pasar muchas cosas y lograrse cambios. Desafortunadamente, todo parece indicar que ya entramos en los años perdidos de los sexenios.

La administración actual podría tomar dos banderas. Por un lado, podría tomarse en serio regresar el orden a las finanzas públicas para poder seguir presumiendo que tenemos estabilidad macroeconómica antes de que sea demasiado tarde. También podría tomar el combate a la corrupción como una tarea que atender de inmediato.

No parece haber un atisbo de evidencia de que la segunda sea de interés para el gobierno. Sobre la primera tengo mayores expectativas. Mañana jueves se presenta el Paquete Económico. Veremos dónde están las prioridades.

Twitter: @ValeriaMoy

También te puede interesar:
¿Ahora sí?
El fenómeno de la rana
Cinismo verdaderamente ofensivo

>