Opinión

¿Dónde comienza el autoritarismo y acaba la democracia? Polonia y México

 
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Polonia. (www.diariobitcoin.com)

Polonia se encuentra hoy en el ojo del huracán. Más allá del BREXIT, las elecciones francesas y otras amenazas a la democracia y a los valores europeos, existe una gran preocupación por la enfermedad que se extiende en varios países de Europa del Este y muy particularmente Hungría y Polonia.

La contrarrevolución ideológica lanzada desde hace un par de años en ambos países y exacerbada recientemente en el caso de Polonia “pone en evidencia” como señaló un excelente artículo de Cristina Galindo en el PAIS (9-4-17) “la impotencia de Europa para atajar desmanes y excesos políticos que desafían al sistema”.

“La democracia es la expresión más fidedigna de la voluntad de un pueblo. Elecciones, imperio de la ley y separación de poderes son pilares para garantizar el equilibrio en tensión constante. Pero, ¿qué pasa cuando la mayoría de los ciudadanos apoyan a dirigentes que van contra esos valores?”.

Por primera vez desde la caída de la dictadura comunista en 1989 un solo partido concentra todo el poder en Polonia. Desde diciembre de 2015 el euroescéptico y nacionalista Ley y Justicia- que llegó con el 37.5% de los votos, ha ido fortaleciendo su poder y estirando la ley en todos los ámbitos; logrando mayoría en el Parlamento y aprovechando la debilidad de una oposición fragmentada para controlar el servicio civil, la fiscalía general-que ahora depende del Ministro de Justicia-, las empresas estatales y los medios de comunicación públicos y neutralizando al Tribunal Constitucional, teóricamente el garante de la democracia.

El gran poder desde las sombras es el controvertido derechista Jaroslaw Kaczynski, si bien el gobierno es presidido formalmente por Beata Szydlo.

En dos años, la gran potencia del Este Europeo, y 6ª economía dela UE, con casi 40 millones de habitantes, ha descendido, según el Índice de Democracia de The Economist, del lugar 40 al 52 de 165 países.

Bruselas abrió ya un procedimiento contra el país por violación a los derechos humanos y amenaza con retirarle las ayudas –fondos de cohesión social- que junto con la libre movilidad de personas, han sido claves para el crecimiento reciente de Polonia y la convergencia económica con los países de la UE. El gobierno polaco no ha hecho caso.

Adam Michnik, uno de los intelectuales polacos más respetados de la transición, Director del diario Gazeta Wyborzca, advierte a Maria Sahuquillo (El PAIS 4-2-17) que tienen en el gobierno un partido representante de la “democracia de los caníbales”, pues tras la victoria electoral “quiere comerse a sus oponentes”. Ahora estamos viviendo un proceso de transformación de un sistema democrático… hacia uno autoritario”.

A las leyes para empoderarse se han sumado otras medidas tradicionalistas: se ha prohibido la fecundación in vitro; se han endurecido las leyes en materia de anticonceptivos y del aborto; ha desaparecido el objetivo de igualdad educativa y restado importancia a la igualdad de género. “Llegó el momento de volver a los valores de mi madre,” ha declarado Kaczinski.

Un ultraderechista polaco, el Eurodiputado Januz Korwin Mikke, acaba de ser sancionado económica y políticamente por el Parlamento Europeo- prohibido incluso de representarlo durante un año- por llegar al extremo de declarar que “las mujeres deberían de ganar menos, porque son más débiles, pequeñas y menos inteligentes que los hombres.” Es parte de una super-minoría europea ¡Pero habrase escuchado semejante imbecilidad!

Estas medidas han provocado manifestaciones públicas sin precedentes en la Polonia actual. Sin embargo, de acuerdo con la última encuesta de CBOS un 37% votaría por el partido en el poder (PIS). Con un enfoque populista, el gobierno ha sabido explotar un paquete de medidas sociales: un subsidio de 120 Euros al mes por hijo (a partir del 2º); departamentos baratos para jóvenes, adelanto de la edad de jubilación y otras medidas. El Partido Ley y Justicia ha sabido sacar ventaja de la inestabilidad global, del aumento de la xenofobia y del malestar con las clases dirigentes para promover “una Polonia para los polacos”.

En marzo pasado el Gobierno polaco entró en una confrontación con la UE que acabó perdiendo. Se opuso a la reelección como Presidente del Consejo Europeo de Donald Tusk, Primer Ministro polaco 2007-14, por considerarlo no representativo de sus intereses. La UE ganó por 27 a 1, incluyendo el voto de Hungría, la euroescéptica y derechista aliada de Polonia. EL PM Orban de Hungría ha tenido que aguantar los reproches de Kaczynski.

La decisión envió una señal importante antes de la celebración de los 60 años de la UE, la confirmación de unidad de sus miembros frente al BREXIT y el anuncio del comienzo de la recuperación económica de la región. Sin embargo, no hay duda que Europa sigue en espera de ver como concluyen los procesos electorales en Francia y como se desenvuelven las corrientes aislacionistas y populistas autoritarias y democráticas en la región y fuera de ella -comenzando por los EUA, tras los primeros 100 días de Trump, y Turquía. La fragmentación política y el choque de generaciones y civilizaciones están a la orden del día. Los regímenes de gobierno y de partidos están en discusión y transformación.

Hace una semana, con motivo de la visita a México del presidente Duda, el Presidente Peña Nieto señaló que “con visión de futuro” México y Polonia avanzan hacia el establecimiento de “una relación estratégica que beneficie, a partir de la intensificación de sus relaciones políticas, económicas y sociales, a ambas sociedades”.

Son importantes y deben aprovecharse las oportunidades para la cooperación y los negocios entre los dos países; pero ¿se está considerando lo que piensan la Unión y el Parlamento Europeos y los polacos y mexicanos sobre la actualidad? ¿Cómo “se fortalecerá el diálogo político” entre dos países que pasan por etapas similares de fallas enormes en el estado de derecho y en el equilibrio entre poderes?

En México, la comunidad polaca tuvo sentimientos ambiguos por la visita. Wojtek Stebelski, buen amigo, pilar de la comunidad durante el último medio siglo y cónsul honorario de Polonia en nuestro país, se negó a recibir la Cruz del Mérito por parte del Presidente Duda. Le envió una carta, a través de esa gran embajadora, Beata Wojna, rechazando “este honor” por estar en desacuerdo con “cambios fundamentales que están ocurriendo en Polonia: violaciones a la independencia del poder judicial; debilitamiento de la independencia de los medios; socavo del estado de derecho y debilitamiento de Polonia como socio europeo”, destacando la oposición del Gobierno a la candidatura de Donald Tusk al Consejo de la UE.

Wojtek, nacido en México de padres polacos, seguirá apoyando las relaciones económicas y culturales entre Polonia y México, pero no ha querido “callar al presenciar estos cambios perturbadores”. ¡En hora buena!

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