Opinión

Dolorosa realidad

La realidad duele. Especialmente cuando es una realidad que se quiso esconder o ignorar. Pero también la realidad que se vive en México parecería que ya no se puede esconder. Y mientras más se intenta esconder esta realidad más se sospecha de las responsabilidades de los diferentes actores ante la barbarie que se vive en México. Y es que parecería que la realidad rebasó las intenciones del presidente Enrique Peña Nieto de no sólo distanciar su administración de la imagen de violencia y lo que se percibía como una estrategia fallida de Felipe Calderón. El hecho de que el jefe del Ejecutivo no haga mención a diario en sus discursos del problema de seguridad y de la urgencia de enfrentar el crimen organizado, no significa un cambio de estrategia. Lo que sí se podría interpretar es que el combate a los violentos dejó de ser una prioridad para el gobierno o se tiene el síndrome del avestruz: metiendo la cabeza en la arena.

Por eso sorprende la reacción de la Cancillería ante los comentarios del presidente de Uruguay, José Mujica, en entrevista para Foreign Affairs Latinoamérica, donde dio distintas observaciones personales sobre los trágicos sucesos de Iguala, Guerrero, y los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. Fue un comentario tentativo sobre México, señalando que “uno le da una sensación, visto a la distancia, que se trata de una especie de Estado fallido, que los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos”, lo que suscitó el reclamo del gobierno mexicano y exigencia de una retractación y exigencias al embajador uruguayo. Pero en realidad, lo que dijo después fue mucho más grave y contundente: “La corrupción se ha establecido, me da la impresión, visto a la distancia, como una tácita costumbre social. Seguramente, el corrupto no está mal visto, es un triunfador, es un señor espléndido”.

En varios medios, las observaciones del presidente uruguayo crearon revuelo, pero donde tuvieron mayor efecto fue a nivel gubernamental, sobre todo con su aseveración sobre el hallazgo de más fosas clandestinas, y pone en duda el aprecio que se tiene de la vida humana. “Quiere decir que hay más muertos que no están ni siquiera reclamados. Entonces la vida humana es menos que la de un perro”.

Según José Mujica, la violencia de los grupos criminales y quienes llevan a cabo las desapariciones como la de los estudiantes normalistas son prácticas que se asemejan a las de la Edad Media y que son fruto de una corrupción desmedida “Es muy difícil que esto suceda en una sociedad moderna, porque además no es ninguna lucha política, es corrupción de cabo a rabo”. ¡Zaz! En verdad, el comentario sobre la posibilidad de que México es un Estado fallido parece un pequeño estornudo ante las acusaciones directas de la responsabilidad del gobierno debido a la corrupción.

Y sí, pudieron forzar al presidente Mujica y a Uruguay a una cuasi retractación y una expresión de apoyo al pueblo de México. Pero lo que no pudo el gobierno mexicano fue que dejara de ser nota en los medios nacionales e internacionales. Por “censurar” lanzaron más luz a los comentarios de Mujica a una revista académica. Es interesante señalar que la Unión Europea y el mismo embajador de Estados Unidos hicieron reclamos bastantes fuertes hacia el gobierno mexicano, exigiendo que se aclare la desaparición de los 43 muchachos de Ayotzinapa y recibió poca atención de los medios y de los críticos.

La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno se llevará a cabo el 8 y 9 de diciembre en Veracruz, donde estarán presentes la mayoría de los líderes del continente, incluyendo el presidente Mujica. Esta reunión será todo un reto para el gobierno anfitrión. Y aunque seguramente buscarán los encargados de comunicación cómo asegurar que los reportajes sean sobre las líneas de los acuerdos entre los líderes iberoamericanos y no los desaparecidos de Ayotzinapa, las protestas, los escándalos de la Presidencia y la corrupción que menciona Mujica en la “escandalosa” entrevista con Foreign Affairs. Para los medios, especialmente los internacionales, seguramente será mucho más nota el reportar e investigar la desaparición de los 43 estudiantes y otros actos de barbarie que las tradicionalmente estériles conversaciones de las reuniones multilaterales.

Y aunque los gobiernos pagan y desarrollan estrategias para que la percepción cambie la realidad, en el momento que se vive en México lo que se requiere es que la realidad –o sea resultados– cambie la percepción que se tiene sobre el gobierno y el país. Llegó la hora de reconocer la realidad mexicana.

Twitter: @Amsalazar