Opinión

Dólar caro, nuevo capítulo

 
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dólar (Cuartoscuro/Archivo)

 Ayer el tipo de cambio en ventanilla del dólar frente al peso quedó en 15.74. Tras varias semanas de relativa tranquilidad, en días pasados la moneda norteamericana volvió a encarecerse.

Y como ocurre cada ocasión que el billete verde se va para arriba, otra vez han surgido en algunos círculos temores de que tengamos una devaluación aún mayor.

Personas normalmente bien informadas me han preguntado si tienen base las especulaciones que hablan de un dólar de 18 o hasta 20 pesos.

Y mi respuesta es que hoy no existe ninguna base para pensar en esos niveles.

Ayer por la tarde Banamex dio a conocer su encuesta quincenal de expectativas realizada entre 26 instituciones y el promedio esperado para el cierre de este año es de 14.80, y para 2016 de 14.54 pesos.

Esto no quiere decir que durante ciertos días y momentos no vayamos a tener cotizaciones que estén muy arriba de esos niveles.

El promedio de este año para la cotización del dólar interbancario fue, hasta ayer, de 15.07 pesos, pero en marzo tuvimos días en los que se acercó a 15.70 pesos.

Esa historia va a seguir.

Conviene recordar la depreciación frente al dólar que han tenido algunas monedas en este año. Nuestro peso se nos ha devaluado en 4.6 por ciento desde el 31 de diciembre de 2014 hasta ayer, pero el euro lo hizo en 12.6 por ciento; el real en 14.3 por ciento; el yen está en el mismo nivel del cierre del año pasado; y la libra se depreció en 4.6 por ciento, simplemente por referir algunos ejemplos de divisas importantes. El peso está lejos de ser el que más ha perdido.

Los factores que explican los movimientos del peso no son domésticos sino externos, y no sufrimos la depreciación nosotros exclusivamente, la padecen casi todos.

No es para menospreciar el encarecimiento del dólar pero tampoco para alarmarse.

En el pasado, el impacto más serio del dólar caro era en los precios.

No podemos olvidar que entre noviembre de 1994 y junio de 1995, el dólar se devaluó en 82 por ciento y la inflación pasó de 6.9 a 37 por ciento, es decir, se multiplicó cinco veces.

Pero ya no fue lo mismo en la crisis más reciente. Entre agosto de 2008 y marzo de 2009 la depreciación de nuestra moneda fue de 37.6 por ciento y en ese lapso la inflación pasó de 5.57 a 6.04 por ciento.

En este año hemos tenido un impacto aún menor. Esto quiere decir que los comerciantes han tenido que “comerse” parte del incremento de los costos.

El problema cuando se traduce en inflación es que vienen pronto los incrementos de tasas y con ello el golpe a la actividad económica y en el poder de compra. Afortunadamente, esta vez no ha sido el caso.

Yo sigo pensando que aunque ya se fue el tiempo de un dólar de a 13 o aun de 14 pesos, hay condiciones para que por un par de años o más allá se pueda ubicar en niveles que van a fluctuar entre 14.70 y 15.50 en su cotización interbancaria, sin descartar episodios en los que esté por unos días arriba de 15.50 o más.

Exportaciones más competitivas, importaciones más caras y amplios estímulos a la inversión foránea, son algunos de los efectos de un dólar cuya inestabilidad va para largo.

Twitter: @E_Q_

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