Opinión

¿Disruptores o destructores de la economía?

Disruptores. Disrupción. Aunque este concepto lo había escuchado relacionado con tecnología e innovación, fue hasta el Foro Forbes México, donde participaron varios 'disruptores' donde entendí la urgencia de que este concepto penetre en las políticas públicas para apoyar a los futuros disruptores mexicanos en el ámbito empresarial.

El término en inglés disruptors, en el ámbito empresarial se aplica a aquellos que se rompen paradigmas, son innovadores, buscan romper el statu quo buscando la competitividad. Pero la 'disrupción' puede tener costos, ya que es caótica, es desordenada, es dolorosa y también puede llevara a una empresa al fracaso.

La reconocida revista Foreign Affairs le dedicó su edición de enero/febrero de 2015 a los disruptors, donde los articulistas hacen hincapié en que no pueden continuar funcionando bajo las tradicionales y anticuadas reglas del juego. Y los gobiernos tienen la responsabilidad de promover políticas públicas que promuevan a los disruptores y apoyarlos para que sobrevivan ellos y sus empresas.

De hecho, varios de los artículos de esta edición de Foreign Affairs tienen mensajes específicos para México, su gobierno y la clase empresarial. En The Power of Market Creation de esta edición de Foreign Affairs señala porqué México, al igual que Irán, Iraq, Nigeria y Venezuela,  teniendo por décadas la bonanza del petróleo, crearon relativamente pocos empleos y bajo nivel de crecimiento a través de los años. De hecho, la naturaleza de la industria petrolera reclama el uso de tecnología para reducir los costos. Por eso los autores hacen un llamado a los gobiernos a usar los recursos obtenidos de la bonanza petrolera para promover industrias competitivas. A la luz de la dramática caída del precio del petróleo, tal vez esta sugerencia llega demasiado tarde.

Se destaca en la revista la importancia de entender que “al final del día, no es la sociedad, ni gobiernos o el sector industrial los que crean empleos; son las compañías y sus líderes. Son los emprendedores y los negocios los que deciden gastar o no, invertir o no, contratar o no”.

Y el papel del gobierno es promover a los disruptores y no destruirlos.

En el Foro Forbes México, la reconocida disruptora Michel Baker, presidenta y directora ejecutiva de Mozilla, una de las empresas más disruptoras del momento, comentó que “la gente ama el progreso, pero no tolera el cambio.” Sugiere que un empresario, al momento de sentirse cómodo, de voltear a ver otros horizontes. Aun entre los empresarios jóvenes de nuestro país, debe predominar la idea de que el éxito empresarial dependerá de qué tan acostumbrados estén a la incomodidad y en tener a personas a su alrededor con ideas desafiantes. Su mensaje fue claro y contundente: no sólo hay que rodearnos de personas que nos cuestionen, también hay que impulsarlos, promoverlos, respetarlos.

El disruptor Lino Cattaruzzi, director general de Google México, compartió que su empresa premia el fracaso. Google tiene un premio que en español se llama “El Pingüino Corajudo”, y se trata de que la gente comparta un proyecto que fracasó estrepitosamente. Cabe aclarar que a nadie le gusta fracasar, pero el fracaso es la clave para conseguir el éxito. Esto es una forma de que los líderes fomenten la diversidad de ideas fomentando la pérdida al miedo y al fracaso.

Esto no implica que el gobierno no deba de jugar un papel destacado en promover la innovación y desarrollo. Aquí lo que menos toleran los gobiernos es ceder poder y buscar innovación y cambio.

El desorden es inestabilidad y la clase política sobrevive del statu quo para fortalecer su futuro o asegurar su supervivencia. Y claro, esto va en contra de todos los principios tradicionales del gobierno, que es acumular poder. Es más fácil promover a los destructores que a los disruptores.

¿Habría que buscar candidatos a puestos de elección popular que son disruptores? Si existen, habría que elegirlos.

Twitter: @Amsalazar