Opinión

Dinero caro

 
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Cajero automático. (Braulio Tenorio)

El dinero caro retrasa el crecimiento y la eficiencia de cualquier economía. El que ofrece la banca comercial en México es caro y escaso, y sin duda es una de las causas por las que el crecimiento de la economía de México ha sido muy mediocre durante muchos años.

Dinero caro significa menor capacidad del consumo del mercado interno, costos financieros elevados para el sector productivo y enormes utilidades para los bancos que, si además son de origen extranjero, sacan en perjuicio de la balanza de pagos del país con el exterior.

Vamos por partes. La semana pasada comparábamos en este espacio el Costo Anual Total que por el uso de tarjeta de crédito se cobra en Colombia (21 por ciento), con el que tiene que pagar en México un cliente de BBVA Bancomer -al que me refiero como ejemplo por ser el primer banco del país-, que es de 67.2 por ciento, antes del IVA.

Los ejemplos abundan: los usuarios de tarjetas de crédito en Perú también tienen mejor suerte que los mexicanos; allá, la tasa promedio que consigna el departamento de estadística del gobierno peruano fue de 45.34 por ciento durante febrero pasado.

Por alguna razón -que la Auditoría Superior de la Federación ya observó en fallas de la regulación bancaria del país-, el margen de intermediación financiera de la banca en México es de 9.5 por ciento, cuando en Chile, por comparación, es de solamente 1.9 por ciento.

Por cuentas como esas, parte de los millones de mexicanos que usan los servicios bancarios compran menos y vacacionan menos que sus semejantes sudamericanos.

Además de caros, los servicios financieros en México -lo que presta la banca- apenas superan 26 por ciento del Producto Interno Bruto, mientras que el promedio de América Latina se acerca a 50 por ciento del PIB. Esto hace que solamente 32 por ciento de las empresas nacionales tengan una línea de crédito bancaria, recurso indispensable en cualquier estrategia de inversión productiva.

¿Qué responderá la banca al llamado que le hizo la Confederación de Cámaras Industriales en febrero pasado, para que evite alzas inmoderadas en las tasas de interés y coadyuve así atenuar la inflación de costos que conlleva la depreciación del peso ante el dólar?

Tercer problema: el déficit que resulta entre las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios con el resto del mundo es otro lastre importante en las posibilidades de México para crecer. Mucho tienen que ver en ello las remesas de utilidades de los bancos a sus matrices.

México tiene un déficit en el intercambio de mercancías con el resto del mundo prácticamente permanente, que sumó 14 mil 524 millones de dólares en 2015. Considerando las entradas y salidas de dinero, el déficit externo más que se duplicó, hasta 33 mil 314 millones de dólares.

¿La regulación bancaria controla también la proporción de las utilidades que pueden sacar del país? Bancomer ganó 40 mil 787 millones de pesos en 2016, un 18.3 por ciento más que en 2015. ¿Cuánto de ese monto llegó a la matriz BBVA, que reconoce que su filial mexicana le aportó 46.3 por ciento de sus ganancias mundiales?

Por ¿coincidencia?, al crecer las ganancias de la banca extranjera en México, la deuda externa acumulada del país también lo hace; en 2015 era de 426 mil 334 millones de dólares, más del doble que cinco años antes, otro lastre al crecimiento.

Sería bueno que las autoridades hacendarias atendieran las recomendaciones de la Auditoría Superior de la Federación sobre la regulación de las operaciones bancarias en el país.

http://estadoysociedad.com

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