Opinión

¿Dinero bueno al malo?

 
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quintana

Pemex Refinación perdió, hasta el tercer trimestre de este año, 88 mil 191 millones de pesos.

De ellos, 82 por ciento corresponde a pérdidas operativas, que no tienen que ver con los temas fiscales, financieros o cambiarios.

La pérdida de las refinerías de Pemex en 2014 fue de 123 mil 15 millones de pesos y las cifras son así desde hace muchos años.

¿Cómo entender que hace un par de días se haya anunciado una inversión de 23 mil millones de dólares para este negocio que parece estructuralmente perdedor?

La lógica dice que se estaría echando dinero bueno al malo.

Sin embargo, en otros lugares del mundo la refinación sigue siendo negocio.

Le pongo el caso de una empresa esencialmente de refinación en Estados Unidos, como Valero Energy cuya ganancia estimada es de cuatro mil 364 millones de dólares para este año contra siete mil millones de pérdidas de Pemex Refinación.

A diferencia de las empresas cuyo negocio es la producción de petróleo, las refinadoras están comprando materia prima más barata y generando combustibles que, a pesar de la baja de su precio, siguen dándoles rentabilidad.

¿Por qué entonces en México tenemos pérdidas tan grandes?

En otros lugares no existe un convenio colectivo de trabajo como el que Pemex tiene con su sindicato, ni se tienen refinerías que funcionan con porcentajes tan bajos de uso de su capacidad instalada.

Si Pemex Refinación operara como un negocio autónomo, no habría dinero de la empresa que pudiera pagar la inversión de 23 mil millones de dólares anunciada.

Si se trata de que Pemex transfiera de otras divisiones esos recursos a refinación, pareciera la peor de las decisiones pues Pemex tiene que poner dinero a lo que es más productivo: la producción, si no quiere perder mercado.

La única opción que se ve para financiar esas inversiones es que Pemex se asocie y que haya empresas del sector privado que se interesen en invertir recursos en las refinerías.

En los discursos de esta semana y en las comunicaciones de Pemex no se especifica el origen de los recursos.

Si se tratara de coinversiones, no conozco a un solo empresario que quisiera asociarse con Pemex en la operación de las refinerías si no cambian las condiciones operativas y laborales.

La cancelación del proyecto de la nueva refinería de Tula fue una de las decisiones más sensatas de la actual administración de la empresa petrolera.

Y si ahora se pretendiera meterle dinero público a las refinerías, sería una de las peores decisiones.

Quizás se han reservado la información respecto a las condiciones de la entrada de capital privado a las refinerías para no generar una reacción del sindicato que paralice los proyectos.

Ojalá que sea este el caso, pues poner dinero del Estado en las refinerías, como están ahora, sería el camino seguro para hundir a Pemex.

Empleo y consumo
En noviembre las ventas de la ANTAD a tiendas comparables crecieron 6.0 por ciento nominal (3.7 por ciento real) respecto al mismo mes del año pasado. El empleo formal creció a una tasa ligeramente superior a 4.0 por ciento en noviembre. Los datos son consistentes. Más empleos explican buena parte del mayor consumo.

Twitter: @E_Q_

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