Opinión

Dinamismo demográfico y contaminación

 
1
 

 

Tráfico.

A pesar de las precipitaciones pluviales y de la disminución de vehículos en circulación, la calidad del aire hasta estos días en que empieza la semana se mantiene en condición de “mala”, de acuerdo con los índices de calidad del aire que da a conocer la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México. Las opiniones y propuestas que se plantean giran siempre en torno del mejoramiento de la movilidad, y no toman en cuenta que la posible salvación la tiene el gran acuerdo que debe encabezar la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

Es acertada la afirmación de todos aquellos que avizoran el inminente descalabro del programa “hoy no circula”, si de la mano no se habilitan alternativas para que los capitalinos puedan transportarse de un sitio a otro. Es también atinado el planteamiento de que la reglamentación de tránsito que obstaculiza el flujo vehicular deviene en un factor que incide negativamente en la atmósfera de la Ciudad de México y que, por consiguiente, debe de cambiarse.

A pesar de la precisión de todos los puntos de vista que se intercambian estos días, no encuentro ninguno que atienda a una causa primordial de entre las distintas que generan nuestra desventura, la concerniente al incremento de la población en la zona conurbada del Valle de México y el desbordado crecimiento de la mancha urbana.

Si bien es cierto que, propiamente, el dinamismo en el crecimiento de la población de la capital disminuyó y permitió que el número de habitantes se contuviera en razón de 8.9 millones, que discrepa sólo en .7 millones con relación a los que existían en 1990, dicha constante no se observa con relación a la dinámica de los municipios conurbados del Estado de México, que refleja un incremento de más de cinco millones de habitantes, al pasar de 6.8 millones en 1990 a alrededor de 12 millones en esta época; una explosión que lógicamente no se puede contener.

La razón anterior lleva a suponer que la implementación del programa vehicular que ahora nos aqueja deviene absolutamente insuficiente, en la medida en que el número de automotores circulando ha crecido desproporcionadamente con relación al que existió en 1989 cuando primero se concibió. De haberse tenido 1 millón 538 mil automotores registrados en circulación en 1989, hacia 2014 ya se tenían 4 millones 421 mil vehículos, lo que significa que, aún dejando de circular una quinta parte de estos últimos, el número remanente en circulación es muy superior al que existía cuando la medida gubernamental se echó a andar.

La solución no puede hallarse en la imposición de medidas unilaterales que incomodan a la población y en poco benefician a la movilidad digna que todos los ciudadanos demandan y están esperando, sino en la adopción de programas integrales de desarrollo que detonen un movimiento migratorio que permita el desfogue poblacional hacia otros polos que, para dicho propósito, deben prepararse.

Desde la SEDATU, Rosario Robles su titular puso en marcha un nuevo programa para dar a conocer la nueva visión de México en torno del desarrollo sustentable, a través del cual plantea cómo el crecimiento urbano debe de permitir la transformación de las ciudades y la creación de entornos seguros e incluyentes. Con miras a la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas Hábitat III, que tendrá verificativo en Ecuador, se planea el diseño y vigencia de nuevas leyes que reflejen esta política y la visión innovadora de esta administración.

Puede parecer formidable que se impulsen nuevas leyes, como probadamente lo ha venido realizando la administración del Presidente Enrique Peña Nieto; sin embargo, la disminución de la contaminación no podrá tener lugar con motivo de la expedición de una nueva norma general, sino con la implementación de políticas públicas inmediatas que no están supeditadas a reforma alguna, o por lo menos, con la pronta determinación de no impulsar otras que provocan el efecto contrario: el caos que tanto nos aqueja.

En lugar de que se valorara la descentralización de la Ciudad de México y la generación de desarrollo urbano en otras latitudes dentro del territorio nacional, todo se planea en sentido opuesto; para muestra un botón: el nuevo Aeropuerto Internacional. En efecto, en lugar de que la planeación del desarrollo aeroportuario viera por la conectividad entre aeropuertos cercanos, ubicados en las localidades adyacentes a la capital, se pensó en la construcción de un nuevo aeropuerto significativamente más grande, que atraerá un número mayor de visitantes a la ya superada y agotada Ciudad de México.

El Gobierno de Miguel Ángel Mancera, se empeña en regalar dinero a la gente a través de programas populares, que no producen otro fenómeno sino el de atraer como imanes a personas de la tercera edad o, como ahora se ve, mujeres que estén apunto de dar a luz. La semana pasada repartió cinco mil tarjetas con un monto mensual de 400 pesos para la compra de productos para bebés recién nacidos, como parte del programa “Bebes Seguros”. Evidentemente, esa visión clientelar del gobierno de la Ciudad, genera votos, pero podría provocar un fenómeno demográfico que contraviene los intereses de la ciudadanía asentada en la misma capital, en función de sus propias capacidades urbanísticas.

Para disminuir la contaminación se podría valorar la reubicación de oficinas gubernamentales e industria local, cuyo ámbito de desenvolvimiento y vocación pudieran encontrarse directamente relacionadas con otros puntos geográficos y económicos de México, lo que automáticamente se traducirá, también, en la movilización de un número importante de personas.

Por citar algunos ejemplos, ¿Acaso no podría pensarse en la movilización de la Secretaría de Agricultura a la capital de Sonora, en donde se ubica el mayor polo de desarrollo agropecuario del país; o de la Secretaría de Turismo a Guerrero o Quintana Roo, en donde se ubica el mayor número de hoteleros y de demanda turística nacional; o de la nueva Secretaría de Cultura a Guanajuato, y motivar el crecimiento de las artes en la forma en que a través del Festival Cervantino se ha venido promoviendo a lo largo de los años? Pensar en la generación de incentivos fiscales que provocaran la descentralización industrial de la zona conurbada no precisa de la aprobación de nuevas leyes.

Las estadísticas nos demuestran una correlación directa entre el dinamismo demográfico y la contaminación ambiental que tanto nos perjudica.

También te puede interesar:

La utópica presunción de inocencia

Combate a la “contraminación”

A quienes sí, o no, se les debe de exigir la tres de tres