Opinión

Dime qué tiras
y te diré quién eres

 
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Basura

La Ciudad de México lleva varias semanas padeciendo fuertes y repentinas lluvias que año con año la azotan. Parece que las lluvias se organizan para atormentar a las diferentes delegaciones del país en días distintos. Un día le toca al poniente y al día siguiente al sur. Pasa siempre.

La primera lluvia fuerte de la temporada causa verdaderas inundaciones, a las que ridículamente las autoridades llaman encharcamientos, paralizando zonas enteras de la ciudad.

Lo que también siempre pasa, curiosamente, es que parece que nos toman por sorpresa. Después de la primera lluvia fuerte, escuchamos inevitablemente que son fenómenos atípicos y que los 'encharcamientos' fueron provocados por la gran cantidad de precipitación en pocos minutos que rebasó la capacidad del sistema de drenaje.

Los que vivimos en la ciudad lo padecemos en diferentes grados. Son inevitables las imágenes de los coches flotando por las calles, la gente caminando con el agua a las rodillas y las escenas de familias que pierden gran parte de su patrimonio por las inundaciones.

Supongo que, como la gran mayoría de los problemas de las grandes urbes, el tema es multifactorial. No ha habido inversiones sustantivas en el manejo de aguas de la ciudad, no hay estrategia ni rumbo a seguir. Vamos parchando los problemas día con día.

Dentro de esa multiplicidad de factores hay algunos que corresponden a la política pública —mantenimiento de drenaje, sistemas de captación de agua, coladeras, inversión, tecnología— pero hay otros de índole privada.

Es increíble lo poco que hacemos en una ciudad del tamaño de la nuestra en el manejo de la basura. En México tiramos 102 mil 887.315 toneladas de basura al día (cifras del Inegi). La Ciudad de México es quién más basura tira, seguida de cerca por el Estado de México. En tercero, cuarto y quinto lugar están Jalisco, Veracruz y Puebla, respectivamente.

A partir del sábado 8 de julio entraron en vigor las nuevas reglas para separar la basura. Los martes, jueves y sábados se recogerá la basura orgánica (restos de verdura, cáscaras de fruta, semillas, huesos, lácteos, sobrantes de comida, té, filtros, residuos de jardinería).

Los lunes, miércoles, viernes y domingos toca la basura inorgánica que ahora se dividirá en reciclable (papel, cartón, plástico, vidrio, envases) y no reciclable (lo que no se puede reutilizar como colillas de cigarro, envolturas metálicas y pañales, por ejemplo). Los domingos se recogerán también los residuos voluminosos como electrodomésticos o muebles.

Hay a quienes les parece exagerado. A mí me parece un primer paso, tardío como es costumbre, de muchos otros que hay que dar. Otras ciudades, otros países han ido más allá. La Ciudad de México tendría que ir más lejos si no quiere acabar ahogada en su propia basura. Vale la pena analizar la forma en la que se recolecta la basura en Suiza.

En Suiza la basura se separa, de entrada, entre lo reciclable y lo no reciclable. Lo reciclable se separa, a su vez, en orgánico, papel y cartón, vidrio, metal y plástico. Una vez que la basura está separada en su contenedor correspondiente, hay que llevarla a diferentes lugares.

Algunos tipos de basura se pueden tirar en botes específicos en los edificios residenciales, pero es más común tener que llevarla a centros de acopio. Hay otro manejo para los desechos no reciclables que se tienen que depositar en unas bolsas específicas que vende el gobierno suizo. Cada bolsa cuesta un franco suizo, casi 19 pesos.

Si no se cumplen con estas disposiciones, las sanciones son significativas. Si, por ejemplo, se tira una bolsa de basura no reciclable en una bolsa distinta a las que vende el gobierno, se trata de identificar al infractor por los residuos que haya tirado haciéndolo sujeto a una multa. La multa inicial suele ser de mil francos (19 mil pesos).

En Suiza no pasa un camión de la basura recogiendo todo de la calle, todos los días. Los ciudadanos separan la basura y se hacen responsables de tirarla donde corresponde. Quizá nos parezcan exageradas estas disposiciones, pero han logrado alinear los incentivos y cuidar del medio ambiente como pocos países lo hacen.

Tenemos la tendencia a culpar de todo lo que no funciona a cualquiera distinto a nosotros, en particular al gobierno, pero si en un tema los ciudadanos podemos hacer una diferencia, es en el manejo de nuestra basura.

Hay tanto que podemos hacer. Estamos a años luz de lo que hacen los países líderes en temas medioambientales. En el momento en el que nos cobren por las bolsas de plástico del supermercado, aprenderemos a llevar nuestras bolsas.

Habría que disminuir el consumo de botellas de agua. Deberíamos suspender el uso del unicel. La basura que tiramos y la forma en la que lo hacemos habla de quienes somos. Si queremos un cambio, hay que empezar nosotros.

* La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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