Opinión

Tendrán los estados que ponerse las pilas

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Billetes y monedas en México. (Arturo Monroy)

Las finanzas estatales para el próximo año estarán rescatadas parcialmente por los recursos derivados del IEPS a la gasolina. Ya se presentó el Paquete Fiscal, en el que lo novedoso por la parte financiera es que se sostendrá el impuesto adicional a la gasolina con una cantidad fija, de forma tal que no se deterioren los ingresos fiscales de los tres órdenes de gobierno, ante la reducción –en relación a 2015– de los provenientes de la exportación de hidrocarburos, cuyo precio seguirá bajo. Para 2016 se prevé recaudar 223 mil millones de pesos por las ventas internas de combustibles, que a junio de este año llevaban recaudados 150 mil millones. La ventaja para las entidades federativas y los municipios es que son ingresos participables, lo contrario de lo que se recibirá por las coberturas, que al ser un aprovechamiento no entra en la recaudación federal participable.

No obstante, seguirán los ingresos deprimidos por el bajo crecimiento económico, y los presupuestos subnacionales tendrán que ser conservadores, a la luz de que por el lado de sus ingresos propios es poco lo que pueden hacer al contar sólo con impuestos de un reducido poder recaudatorio. Recordemos que somos el país de la OCDE con mayor concentración del poder tributario.

Por ejemplo, las participaciones al mes de agosto son menores en términos reales a las del mismo periodo del año pasado, en alrededor de 2.0 por ciento, siendo los mayores perdedores Hidalgo, Veracruz y Oaxaca, aunque en relación con lo programado para este año en el PEF van 3. 5 por ciento por arriba, gracias a una buena recaudación de no petroleros y los ingresos del IEPS “positivo”, aunque dos entidades van por debajo de lo estimado: Tabasco y Zacatecas, quizá todavía como reflejo del cambio de fórmulas de 2008, que en un proceso gradual van acercándose al porcentaje poblacional. Como ha señalado Moody’s, todavía cerca de tres quintas partes se distribuyen con la fórmula anterior, entre otras causas por la recaudación derivada de un bajo crecimiento económico. En efecto, hoy las participaciones, ingresos de libre disponibilidad, se distribuyen en función de la población domiciliada, pero por la gradualidad de la fórmula todavía faltan algunos años para la debacle total de entidades como Tabasco, que además tiene una recaudación de ingresos propios muy baja.

Si la Ley de Disciplina Financiera realmente funciona, las entidades más endeudadas tendrán problemas para obtener más crédito. Claro que pueden jugar a que las obligaciones financieras que buscan no son deuda pública, aunque sí lo sean y la tentación de iniciar reestructurando será mayor, aunque no resuelva mucho y sólo difiera en el tiempo el problema de su costo.

Ya he comentado en EL FINANCIERO que la mitad deuda está concentrada en cinco entidades federativas, cada una con circunstancias diferentes. Destacan Nuevo León, Veracruz y Chihuahua, con crecimientos importantes en los últimos años.

En relación a indicadores como el PIBE y respecto a las participaciones, destacan también las deudas de Quintana Roo, Chiapas, Nayarit y, por supuesto, Coahuila.

Hay margen para que gasten mejor, simplemente reduciendo su gasto corriente, programando mejor; sin embargo, lo real es que tendrán que funcionar con mayor transparencia y con la prudencia que la realidad económica del país exige. Vienen sombras como las de las pensiones, que se suman a los problemas del déficit educativo, el servicio de la deuda y la insuficiencia de las participaciones.

Otros tienen déficits derivados de la mala operación del FAEB, una fórmula mala y un manejo doloso de su aplicación, que hace casi imposible cubrir con recursos estatales un problema derivado de la naturaleza federal de los recursos de educación básica.

Twitter: @davidcparamo

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