Opinión

Difícil panorama en el futuro próximo

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Los dirigentes de las secciones 9, 18 y 22 de la CNTE anunciaron movilizaciones en apoyo a los maestros de la CETEG. (Cuartoscuro)

Las promesas del presidente Enrique Peña Nieto (EPN) en su campaña han tenido resultados limitados en lo que va de su gestión. El crecimiento medio anual de la economía en 2013 y 2014 fue de 1.8 por ciento, inferior al 2.3 por ciento registrado en ese periodo en la administración previa y respecto a la expectativa que se tenía que lo situaba en 3.0 por ciento. Para este año la Secretaría de Hacienda pronostica que el avance del PIB estará en un rango entre 3.2 por ciento y 4.2 por ciento, que posiblemente modifique a la baja después de que se confirmen los resultados del desempeño de la actividad productiva para los tres primeros meses del año, y que dada la tendencia observada, en el mejor de los casos podría alcanzar un incremento de 3.0 por ciento para todo 2015, frente al 3.7 por ciento estimado en el presupuesto.

Por su parte, a mediados de febrero el gobernador del Banco de México redujo su previsión original del PIB de entre 3.0 por ciento y 4.0 por ciento a entre 2.5 por ciento y 3.5 por ciento este año, ello en virtud del descenso de las cotizaciones internacionales del petróleo, la depreciación del peso frente al dólar, el inevitable ajuste al alza que tendrán próximamente las tasas de interés en Estados Unidos y en México, el recorte del gasto público en 0.7 por ciento del PIB y la baja de la confianza de los consumidores; cabe destacar que en 2014 el sector servicios, que refleja el desempeño del mercado interno y, a su vez, el del consumo, solo adelantó 2.2 por ciento, la tasa más baja en los últimos cinco años. Asimismo, el gobernador del Banco de México expresó que otros factores empiezan a conjuntarse con los señalados en la atenuación del avance de la economía, sobresalen el descontento social y la inseguridad que de alguna forma, el gobierno federal ha minimizado.

Por otra parte, existe incertidumbre en la población y, que se refleja en pérdida de confianza en EPN, por operaciones inmobiliarias no transparentes que él realizó, las de su esposa y las del secretario de Hacienda, con el grupo Higa. El Ejecutivo consciente de la necesidad de reconstruir su imagen, encargó al nuevo secretario de la Función Pública investigar las operaciones referidas para ver si había o no conflicto de intereses. En el medio político y empresarial la investigación ha sido cuestionada por que en lugar de nombrar a un fiscal independiente del Ejecutivo se optó por un subordinado a éste; consideran que la investigación es esencialmente cosmética y podría tener un alto impacto mediático que seguramente terminará con la “exoneración legal de los involucrados y que avivará la condena pública y la política”.

También existe descontento en la sociedad por la manifiesta incapacidad que han mostrado altos funcionarios en sus cargos y por la concentración de las decisiones fundamentales de la actual administración en un escaso número de servidores públicos, hecho que no garantiza efectividad y va contra principios básicos de la democracia; es difícil que la “corte presidencial” tenga las herramientas para resolver todos los problemas de México.

EPN busca denodadamente restablecer la confianza en su administración, empero, será difícil que logre este propósito si persiste en su discurso triunfalista en el que textualmente expresa “que hay avances importantes en el compromiso que asumí de recuperar la tranquilidad; además ya se están palpando los beneficios de las reformas estructurales”. La realidad contradice al primer mandatario, dada la violencia inaudita que se percibe en el país, impulsada por las acciones del crimen organizado, por las organizaciones magisteriales y de otros grupos que se autocalifican como luchadores sociales, que unida a la delincuencia organizada, a movimientos guerrilleros y a facciones de partidos políticos de la izquierda radical, han doblegado al gobierno y retenido a la ciudadanía como rehenes. En este sentido, ¿cómo es posible que la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de Oaxaca logren con una marcha y un plantón en el Distrito Federal, lo que exigían desde la toma de gasolineras, aeropuertos, carreteras y casetas de peaje en ese estado? Increíble que se les vayan a pagar “los salarios atrasados a tres mil 600 maestros que no están registrados en el padrón magisterial y además se vaya a exhortar al Congreso local que apruebe una ley, alternativa, que presentó el gobernador estatal contraria a la reforma educativa federal”.

Las concesiones del gobierno a los “aviadores” y a un millón de agremiados a las coordinadoras magisteriales elevan el riesgo de que otros grupos afines se enardezcan en sus aviesos propósitos antisociales, como la CETEG, que amenaza impedir la celebración de elecciones en Guerrero; así se daría pie a que la inestabilidad social se extienda en la República. Llegó el momento de enfrentar de tajo al “terrorismo magisterial” y establecer un sistema educativo eficiente que, con inversiones suficientes, sería pilar para el desarrollo económico.

En este complejo entorno nacional los comicios intermedios serán un reto adicional a enfrentar; las listas de candidatos a legisladores plurinominales de los diferentes partidos están plagadas de improvisados, arribistas, de personas ligadas a actividades ilícitas, de nepotismo y de individuos con una visión de que la función legislativa se relaciona con una burocracia cleptómana.

El desánimo de los electores frente a los resultados de la actual administración y las divisiones internas entre los partidos, especialmente en el PRD, preparan el terreno para que en los comicios presidenciales de 2018 el candidato del populismo tenga mayores posibilidades de triunfar.

En este complejo marco del país es conveniente que las autoridades tomen medidas de fondo para reducir la dependencia de la economía del petróleo; la coyuntura petrolera que afecta a México no sólo deriva de la baja de sus precios, sino también de la plataforma de producción que ha disminuido: el año pasado fue de 2.4 millones de barriles diarios en promedio, el menor volumen desde 1986 y bajará más en 2015.

El recorte del gasto público por menores ingresos petroleros incidirá básicamente en el gasto de inversión de Pemex con efectos multiplicadores en el empleo y las percepciones en varios sectores productivos; incluso proveedores de esa paraestatal temen que les demoren aún más los pagos pendientes, de ahí que se retrasará la reconfiguración del Sistema Nacional de Refinación, que se haría conforme a las características actuales del crudo que se extrae en el país, por lo que México empezará a importar crudo ligero de Estados Unidos; es de esperar que el recorte mas adelante implique meter mano en los irracionales contratos colectivos de Pemex, la CFE, el IMSS y otras instituciones.

El pasivo laboral de Pemex se estima en el presente en un billón 200 mil pesos; igualmente, el IMSS está prácticamente en quiebra, utiliza ya reservas de pensiones y recursos destinados a su operación. El reto para superar el subdesarrollo de México es formidable y no está exento de que se registre una situación explosiva en la sociedad.

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