Opinión

Difícil cambiar la política exterior de la avestruz

 
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Imagen del grupo de turistas mexicanos en Egipto. Cortesía

El Estado Islámico amenaza a México: difundió un nuevo video con una sofisticada edición y producción, en el cual muestra la poca efectividad de las tácticas que naciones como Estados Unidos, Gran Bretaña, Irán e incluso Rusia tienen en sus ataques aéreos, mostrando el costo de estas operaciones contra su impacto real, además, hace referencia al “pobre” sustento moral de las tropas.

En este video, retan y amenazan a la coalición global (mostrando las banderas de 80 países). La última bandera de esta coalición es la mexicana.

La política exterior de todo país debe de tener como principio fundamental proteger los intereses y la seguridad de los ciudadanos, más allá de los intereses de su gobierno. La Doctrina Estrada en su momento protegía esos intereses gracias a la promoción de una neutralidad que permitió que en su momento el gobierno de México no sólo navegara entre las agresiones lanzadas por las superpotencias durante la guerra fría, pero además fue su arma de negociación con Estados Unidos. Pero el promover la no intervención, la solución pacífica de conflictos internacionales, la proscripción del uso de la fuerza parecería ser una posición obsoleta en este momento ante lo que ha sucedido este año.

Más allá de cuál debería ser la política exterior mexicana ante la realidad de las nuevas amenazas globales y el impacto en vidas mexicanas y potencialmente en la economía y la seguridad del país, en septiembre murieron ocho turistas mexicanos en Egipto que fueron atacados por militares egipcios al ser “confundidos” con un convoy de terroristas del Estado Islámico. También se confirmó la muerte de dos mexicanas (con doble nacionalidad) en los ataques de París el pasado 13 de noviembre. En el ataque al museo de Túnez, afortunadamente, aunque estuvieron presentes ocho mexicanos durante el atentado terrorista al museo de Bardo en marzo de este año, ninguno sufrió percance.

Claro que muchos olvidan que en los atentados del 2001 en Estados Unidos murieron por lo menos 16 mexicanos.

Claro que muchos dirán: “qué pena con los connacionales que salen del país y sufren un percance, pero la prioridad debe de ser la neutralidad ante las amenazas internacionales”. Lo interesante es que la opinión pública apoya esta posición. Una encuesta publicada estas semana por Ulises Beltrán y Asociados arrojó que el 80 por ciento de los mexicanos desean que el gobierno se mantenga neutral ante los atentados en París; los mexicanos prefieren una posición pacifista ante estos eventos, ya que la mitad de la población (58 por ciento) piensa que los atentados en París tendrán consecuencias para el país sobre todo en temas económicos y de seguridad.

Se han tomado pasos pequeños, pero importantes para reflejar una política exterior más acorde a las realidades y amenazas que enfrenta el país.

El secretario de Marina Armada de México, Vidal Francisco Soberón, informó que siete elementos de la Secretaría de Marina fueron enviados para integrarse a las operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidos (ONU), sumando ya 12 cascos azules mexicanos enviados a las Operaciones de Mantenimiento de Paz (OMP) que la organización lleva a cabo desde hace más de dos décadas, siendo ellos los primeros cascos azules mexicanos. Los otros cinco militares fueron desplegados en operaciones en marzo y septiembre pasados. México ya emite alertas de viaje más puntuales e inmediatas.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) desde el sábado emitió una alerta de viaje a Bélgica y recomienda a los ciudadanos mexicanos extremar precauciones, además de que sigue vigente la alerta para viajar a Egipto.

Pero una parte importante de toda política exterior es que también debe de reflejar lo que quieren sus ciudadanos. Y esto será el gran reto del gobierno mexicano si busca cambiar la política exterior y de seguridad nacional para que refleje que las amenazas internacionales también son una preocupación –habrá que convencer primero a los mexicanos. Y ante la violencia que se vive en México, como producto de la capacidad del crimen organizado y la incapacidad del gobierno de controlarlos, será difícil convencer al ciudadano en común de mirar hacia el exterior, si no se resuelve el problema de la violencia en su vecindad.

Twitter:@Amsalazar

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