Opinión

Diferencias entre Corea y México

25 octubre 2013 5:2

 
El PIB por habitante de Corea del Sur era en 1980 de 2 mil 322 dólares a paridad de poderes adquisitivos (para hacerlos comparables).
 
 
La economía de Corea representaba el 0.77 por ciento de la economía mundial.
 
 
En ese mismo año, cuando México empezaba la era del boom petrolero, el PIB por persona alcanzaba los 5 mil 216 dólares en las mismas unidades y nuestra economía significaba el 3.07 por ciento del total mundial.
 
 
En esta medición, la producción por habitante en México era 124 por ciento superior a la coreana y su economía casi cuatro veces mayor.
 
 
Al término de este año, el PIB por habitante coreano habrá llegado a los 33 mil 155 dólares y su economía representará el 1.92 por ciento de la del mundo.
 
 
El PIB per cápita de México, a paridad de poderes adquisitivos, se estima para este año en 15 mil 607 dólares, mientras que la proporción de nuestra economía en la del mundo es de 2.16 por ciento.
 
 
Parecíamos ser, en promedio más del doble de ricos que Corea hace 33 años, y hoy esta medición del ingreso favorece a los coreanos en 112 por ciento.
 
 
Aunque esta historia se ha contado muchas veces, no está de sobra volverlo a hacer y actualizar las cifras.
 
 
Uno de los factores clave que ha marcado la diferencia es el sistema educativo.
 
 
Ya sea en lectura, matemáticas o ciencia, Corea aparece en los primeros lugares mundiales de la prueba PISA que realiza la OCDE.
 
 
En particular en lectura se encuentran a la cabeza.
 
 
De acuerdo con los estudiosos, ¿qué es lo que explica esta posición tan destacada de Corea en la lectura?
 
 
El énfasis que se pone en el pensamiento crítico a través de la lectura y la escritura.
 
 
Se le ha puesto más atención al desarrollo de las habilidades de pensar lógica y creativamente, aún en las pruebas para acceder a la educación superior.
 
 
Otros tres ingredientes son cruciales en el éxito educativo de Corea. El primero es la cantidad de horas de clase. Los promedios son de 6 a 7 horas de clase por la mañana, y a hay estudiantes que toman clases privadas adicionales por la tarde.
 
 
El segundo es el uso de la tecnología en las aulas, que permite que cada hora de enseñanza sea mucho más rica. Y el tercero es la calidad de los profesores, que se expresa en los altos salarios docentes, que conducen a que muchos profesionales destacados aspiren a ser profesores.
 
 
Regresemos a los datos diferentes con los que comenzamos este texto. Para marcar una brecha como la que se aprecia en ellos, lo determinante no son políticas económicas en el sentido tradicional, sino elementos que van al fondo de las cosas: a la cultura y los seres humanos.
 
 
Y no hay un factor tan importante en ese ámbito que la educación. La reforma educativa que se hizo en México, sin duda es mejor que nada, pero aún está muy lejos de ser suficiente para aspirar a replicar un caso como el de Corea.
 
 
Entiendo la relevancia y la urgencia de sacar adelante iniciativas como la fiscal y la energética, pero como país no podemos perder de vista la reforma al sistema educativo.
 
 
Comparándonos con los coreanos, ¿se imagina usted que los profesionales prestigiados quieran convertirse en maestros, con el estereotipo que ya han creado los integrantes de la CNTE? ¿O se pensaría a acaso que los herederos de Elba Esther Gordillo realmente piensen en la calidad de la educación y no en la preservación de sus privilegios?
 
 
Los resultados educativos que hoy padecemos son producto de las decisiones que se tomaron hace 20 o 30 años, cuando se pensó en el poder político del sindicato como aliado del PRI y no en la calidad educativa.
 
 
Ojalá que la lección se haya aprendido y que no vayamos a lamentarnos en dos décadas por los problemas que heredamos al no tomar decisiones hoy.
 
 
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