Opinión

Diez días después, más incertidumbre

 
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dólar

El 9 de noviembre, un día después de las elecciones en Estados Unidos, escribí en este espacio un texto que titulé: Incertidumbre. Hoy, 10 días después, se puede decir lo mismo.

Ayer, la Junta de Gobierno del Banco de México tomó la decisión de incrementar nuevamente la tasa de interés de referencia en medio punto porcentual.

El argumento básico para esta determinación fue precisamente la incertidumbre que todavía caracteriza a los mercados financieros y a la propia economía.

Dice el comunicado de la Junta de Gobierno de Banxico:

“…la posible implementación en Estados Unidos y otros países de algunas medidas que obstaculicen el comercio exterior y la inversión extranjera, hace que el balance de riesgos para el crecimiento de la economía global se haya deteriorado”.

La decisión de Banxico estaba descontada por los mercados, y de hecho había intermediarios que estimaban un incremento de 0.75 por ciento o incluso de un punto porcentual.

Por esa razón, en lugar de que el incremento de la tasa de referencia haya conducido a un fortalecimiento del peso frente al dólar, pasó exactamente lo contrario.

A este comportamiento de los mercados financieros contribuyó también el pronunciamiento de la presidenta de la Fed, Janet Yellen, cuyas palabras confirmaron la expectativa de un alza de la tasa en Estados Unidos en diciembre.

No es descartable, en absoluto, que tras la determinación de la Fed el próximo 14 de diciembre, Banxico decida nuevamente otro incremento.

La relativa estabilización del tipo de cambio en días recientes, tras el salto que se presentó desde la noche del 8 de noviembre, lamentablemente es sólo un paréntesis en un ambiente de inestabilidad al que ingresamos y en el que aún no se ve luz al final del túnel.

El incremento de tasas que probablemente instrumente la Fed en poco menos de un mes estaría anticipando un mayor desequilibrio fiscal en Estados Unidos si el gobierno de Trump realiza recortes de impuestos y destina a infraestructura los cuantiosos recursos que ha ofrecido.

El panorama para la economía mexicana se perfila complejo si se enfrenta a un efecto de tijera: por un lado, una menor actividad económica derivada de la postergación de inversiones y gastos ante el futuro incierto; por el otro, un incremento de las tasas de interés en Estados Unidos y en México, que encarece el costo de las deudas.

Esto crea presiones financieras tanto en las empresas como en el sector público.

Si ya de por sí, aún antes del triunfo de Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, nos íbamos a enfrentar a un panorama muy complejo, tras lo acontecido en nuestro vecino del norte el riego de la inestabilidad se ha multiplicado.

A nadie gusta este entorno, pero no es un asunto de gusto. El escenario va a estar allí, independientemente de nuestras preferencias.

No descarte recortes del gasto público en 2017 ni alzas adicionales de las tasas de interés, así como un encarecimiento adicional del dólar.

Precisamente esos serán algunos de los mecanismos para impedir que la inestabilidad se traduzca el próximo año en una crisis en México.

Ojalá se logre.

Twitter: @E_Q_

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