Opinión

Diario de una desaparición (III)

    
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Camarena

María del Carmen Cruz Cruz sigue sin aparecer. Su familia dejó de saber de ella el 28 de agosto. Ese día, lunes, no llegó a trabajar a Polanco, donde se desempeñaba como trabajadora del hogar. En dos columnas he narrado el desdén de las autoridades de la Ciudad de México ante las peticiones para que busquen a Carmen. El segundo recuento, publicado del miércoles de la semana pasada, se puede leer aquí.

Enseguida doy cuenta de una actualización, según me ha sido narrada por los cercanos de Carmen.

Desesperada porque ninguna autoridad la llamaba para darle nueva información, su hermana Hortensia volvió el sábado 9 al Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) para saber si había alguna novedad. Si ya tenían, por ejemplo, las imágenes de las cámaras de la Central Camionera. No, ninguna, ni de Carmen ni de las imágenes, que volviera el domingo. Así lo hizo y el investigador responsable además de recibirla con un “por fin te conozco, tú eres Hortensia, la hermana de la que está perdida”, le dio acceso a ver las grabaciones del Metro, que él ya había revisado sin encontrar en ellas a Carmen. Hortensia tampoco vio a Carmen en las cuatro horas que revisó los videos. Eso era todo lo que había. Nada de las cintas de la Central, ni ninguna otra noticia. Que la llamarían cuando las hubiera.

Al despedirse, el investigador le confirmó a Hortensia que ahora sí él estaba a cargo del caso (durante diez días no estuvo y Hortensia había sido atendida –es un decir– por otra investigadora). Ese funcionario le aseguró que su misión era encontrar a Carmen, pero que le advertía que si la encontraba y ella no quería volver con sus familiares, él hasta ahí llegaría. (¿¡)

El fin de semana, la familia siguió pegando en diferentes partes de la ciudad los volantes proporcionados por CAPEA. En el Metro, tres mujeres policías detuvieron a una de las voluntarias. Las agentes la acusaron de no tener permiso para pegar volantes, que les faltaba un sello. Amedrentaron a la joven subiéndola a la fuerza a un vagón y diciéndole que la llevarían “a la Lagunilla”, pero cuando les dijo que les hablaría el asesor de la PGJ para confirmarles que sí estaba autorizado que distribuyeran los volantes, las tres policías la dejaron bajar en la estación Insurgentes, no sin antes advertirle que de cualquier manera no intentara regresar a seguir pegando carteles de búsqueda.

La idea persistente que las autoridades han deslizado es que Carmen pudo haberse ido con un novio. Esa sería la esperanza de todos, dicen en la familia. La esperanza de que María del Carmen se encuentre bien. Temen, en cambio, que haya sido raptada por algún grupo dedicado a la trata.

Ya fueron a pedir a la compañía telefónica que rastreara la ubicación del celular de Carmen. Les contestaron que se requiere la petición de un juez. La PGJDF no se ha movido para solicitar tal cosa.

¿Diligencias de la PGJDF? No han ido ni a la casa donde trabajaba ni a la casa donde vivía. Ni hay constancia de que hayan pedido ayuda a la Procuraduría del Estado de México.

Los familiares de Carmen acudieron también a un chamán. Les dijo que está viva, pero que la retiene un hombre mayor.

Ojalá Carmen regrese por su propio pie. Ojalá haya sido, en efecto, una ausencia voluntaria. Dios quiera, porque salvo esa opción, son igualmente confiables en nuestro país la PGJDF y el chamán.

Ayuda e informes en juntosporcarmen@gmail.com.

Twitter: @SalCamarena

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