Opinión

Diálogos por la inclusión financiera de migrantes y comunidades de origen

31 octubre 2017 5:0
 
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Migrar

El 26 de octubre pasado se llevó a cabo en el Senado de la República el Encuentro: “Diálogos –Inclusión Financiera de Migrantes y Comunidades de Origen en México”, en él se pudieron intercambiar avances y nuevas propuestas para lograr que un mayor porcentaje de remesas entren al circuito financiero en nuestro país. En estos diálogos participaron académicos del Colegio de México, de la Universidad de California en Los Ángeles; Senadores de distintas bancadas; miembros del sector de banca social, representantes de organizaciones de migrantes, funcionarios públicos de la SHCP y Bansefi entre otros.

Dentro de los aspectos más importantes que se dijeron es reconocer que la migración es la expresión de la globalización desde abajo y en este mismo sentido o en consecuencia, las remesas han sido una herramienta para combatir la pobreza desde abajo. De acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, en México, las remesas han permitido a 6% de los receptores superar la pobreza y a 8% salir de la pobreza extrema. Con esto se enfatizó que las remesas han sido y son un instrumento crucial para el desarrollo de las familias, ya que los recursos les permiten alimentarse, pagar estudios, construir o ampliar la vivienda e incluso una parte del envío de dinero se puede ahorrar. El desafío está justamente ahí, lograr que ese ahorro quede dentro de los circuitos del sistema financiero a fin de generar una base monetaria que apalanque la inversión productiva de estas u otras familias en las comunidades expulsoras.

Afortunadamente lograr que los migrantes y sus familias accedan al sistema financiero es algo relativamente más sencillo en la actualidad que hace apenas unos años debido al avance vertiginoso de las tecnologías de información y el Internet, como por ejemplo, la posibilidad de utilizar aplicaciones en dispositivos móviles para abrir cuentas de ahorro nacionales en forma virtual desde EU, las tecnologías fintech y el uso de dinero virtual como el bitcoin que pueden reducir inexorablemente los costos del envío de dinero, a la vez que toda esta gama de posibilidades hacen casi imposible el cumplimiento de las amenazas del gobierno de los Estados Unidos sobre confiscar o gravar con impuestos las remesas de los mexicanos. Asimismo, es importante reconocer el esfuerzo del gobierno federal para eliminar las barreras regulatorias y poder aprovechar el avance tecnológico al máximo, como por ejemplo, el representante de la SHCP señaló que se analiza la forma para que las instituciones financieras puedan abrir cuentas de ahorro en forma virtual mediante una videoconferencia, sin exigir la presencia física del cuentahabiente como se estipula ahora, así como cambios a las disposiciones para prevenir el lavado de dinero tal que se puedan abrir cuentas de ahorro en México desde Estados Unidos. Sin duda que todo este enfoque de las autoridades es recibido con mucho ánimo por parte del sector.

Por otra parte, estos diálogos también permitieron sacar a la luz los mayores desafíos al interior de nuestro país para utilizar las ventajas de la tecnología principalmente las limitaciones de conectividad y acceso a banda ancha para una gran parte de las comunidades expulsoras de migrantes que son rurales, que están remotas y que viven en condiciones de marginación. En este caso se habló de la estrategia México Conectado a cargo de la SCT la cual puede hacer la diferencia entre seguir con un avance paulatino de la inclusión financiera de migrantes y comunidades de origen o dar pasos agigantados masificando el uso de tecnología.

Otro de los grandes retos es lograr que todos estos procesos sean del conocimiento y del alcance de todos los intermediarios financieros que trabajan en el país (bancarios y no bancarios), ya que Encuentros como el de la semana pasada en el Senado visibilizan las oportunidades pero su difusión es limitada y no podrán convertirse en un cambio representativo para millones de mexicanos en Estados Unidos y sus familias, sin la participación de políticas públicas que incentiven la adopción rápida y masiva de las posibilidades tecnológicas. Sin duda que la mejora regulatoria es una parte, pero la política de fomento es también otro de los mecanismos para lograr que un mayor número de intermediarios puedan acceder al cambio tecnológico.

*Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social.

Correo: isacruzh@gmail.com

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