Opinión

Diálogo fructífero;
ahora a la espera de acciones

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Convención

En los primeros dos años de la actual administración, las reuniones entre la Secretaría de Hacienda y los banqueros habían sido lo indispensable.

Tan sólo un ejemplo. El año pasado, en repetidas ocasiones se movió la comida de la Asociación de Bancos de México, ajustándose a la agenda del secretario Luis Videgaray e, incluso, ni eso evitó que los dejara “plantados”. Los comentarios de molestia en ese momento eran evidentes. No los quería ver y no le importaba el gremio.

Toda esa percepción cambió en un solo día. Fue suficiente que convocara a una reunión para escucharlos por primera vez sin protocolos y mostrar atención a las preocupaciones que tienen sobre lo que está pasando, no sólo con la reforma financiera, sino con otros temas que consideran importantes. En un solo día estuvieron más horas juntos que los dos últimos años. Así era la “cercanía”.

De frente y explicando cada uno de los bancos sus preocupaciones, en los temas que hubo mayor coincidencia fue en por qué el retraso en la devolución del IVA, a lo que el secretario Videgaray argumentó que fue detenido el pago a todos los contribuyentes porque descubrió problemas de corrupción. Pero también aseguró que poco a poco se va abriendo nuevamente el retorno de ese gravamen.

También los bancos relacionados al sector cambiario y los que tienen grandes clientes en el sector turístico y que reciben dólares en efectivo pidieron que se acelere el proceso para que el único banco que en México recibe en efectivo y los exporta a Estados Unidos pueda seguir haciéndolo, ya que hay un problema grave del otro lado de la frontera, que ya tratan autoridades de ambos países.

Otro punto que pidieron de manera reiterada acelerar fue sobre la agilidad de recuperar las garantías, ya que en un año no han visto ningún cambio. Ni hablar de los tribunales especializados mercantiles, que tendrían esa finalidad. A más rapidez en la ejecución de hipotecas, tasas más bajas se podrán ofrecer, aseguraron.

En los encuentros todos aportaron. Marco Antonio Slim, de Inbursa, o Carlos Hank, de Banorte, por ejemplo, comentaron de la importancia de la reforma energética y cómo buscar eficiencias.

La idea de reunirse, aseguró un funcionario, es que luego de dos años de ir a Acapulco y sentir que “se perdía mucho tiempo en nada”, ya que sólo eran “discursos o regaños y nada de propuestas concretas o intercambio directo de ideas”, se propuso este esquema que a todos los bancos, sin excepción, dejo muy contentos. Incluso dijeron que si no había resultados, que sería lamentable, [por lo menos] se sintieron escuchados.

Y es que si logran entenderse y actuar, tanto gobierno federal como banqueros, los beneficiarios finales tendrán que ser los clientes de la banca.

Ahora habrá que ver si este esquema se repite con los demás participantes del mercado. Ahí viene la convención de aseguradoras, la de intermediarios financieros, de uniones de créditos, de Sofipos. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus

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