Opinión

DF: La rebelión de los vecinos

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La protesta se llevó a cabo de manera pacífica; los vecinos informaban a los interesados sobre el caso y sus implicaciones para la zona. ( María del Carmen Montiel)

Además de ser producto de una mala selección de candidatos, del surgimiento de Morena y de las divisiones internas, la derrota del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal el 7 de junio se debió a al menos otros tres factores.

A decir de varios contendientes que participaron en ese proceso electoral, la población le pasó la factura al PRD por el aumento del Metro (y la mala calidad del mismo, incluido el cierre de la Línea 12) y por la ampliación del programa Hoy No Circula a los sábados. Es decir, las clases populares se vengaron en la lógica de “no se vale que me quites el auto un día y encima incrementes el precio del Metro”. Esos reclamos fueron una constante en las zonas populares.

El tercer factor de la derrota amarilla atraviesa estratos sociales. Los candidatos escucharon quejas de que el Gobierno del Distrito Federal, y las delegaciones, no cumplen los compromisos asumidos.

La cita electoral demostró que la población que se siente engañada, burlada, tiene la capacidad de quitar autoridades. Decir esta obviedad luego de lo ocurrido el 7 de junio resulta necesario porque recientes sucesos hacen pensar que en el GDF, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en las delegaciones y, sobre todo, en los partidos políticos no han entendido el mensaje de las urnas.

Diversos líderes vecinales están convencidos de que el gobierno de Miguel Ángel Mancera, y los salientes asambleístas, se aprestan a aprobar un paquete de 41 cambios de uso de suelo en al menos 9 delegaciones.

El tema ya provocó una manifestación afuera del recinto de Donceles, y tanto Mancera como asambleístas han dicho que no aprobarán esas modificaciones. Pero, como en las elecciones, los vecinos no le creen ni al doctor ni a su partido. Y, en este tema, tampoco tienen la mínima esperanza depositada en el actuar del PAN y del “PRIVEM” en la Asamblea.

Alguien debería aconsejar adecuadamente al jefe de gobierno en este asunto. Alguien que, por ejemplo, se dé una vuelta en las redes sociales. Si cualquiera de ustedes hace lo propio descubrirá la vitalidad de decenas de cuentas de asociaciones vecinales. Van un puñado, a manera de ejemplo: @SumaUrbana, @lomasenpeligro, @VecinosGranada, @VecinosLomas, @Lavozdepolanco, @comunicacionRS,@YoAmoaLaCondesa, @LaRomeroTerrero, @NAPOLESVECINO, @LaNapolesDF, @defiendotizapan, @parqueRS, @YoporCoyoacan, @vecinosVillaCoy, @vecinosunidosmx.

Estos grupos no logran acceso a los medios por “el ruido” que hacen en las redes. Son sus argumentos los que captan la atención mediática.
Como en el caso de los vecinos de Polanco, que apenas en junio de 2014 festejaban la publicación en la Gaceta Oficial del Plan Parcial de Polanco, un ejercicio que tomó 5 años, en el que ciudadanía y autoridades mapearon calle por calle para fijar alturas máximas y vocaciones de cada predio.

Ahora, al amparo del artículo 41 de la ley de desarrollo urbano, el gobierno de Mancera pretende modificar al menos 6 usos de suelo en Polanco, en donde la constante es un crecimiento desproporcionado de pisos y/o permisos para oficinas en zonas definidas por la ley como residenciales.

Polanco no es el centro de la ciudad, como dice el colega Mota, pero en este caso es un ejemplo del desdén de las autoridades a la ley.

Mancera debe entender que la gobernabilidad de una entidad no está garantizada. La ciudadanía no sólo cobra facturas en las fechas electorales. Ojalá comprenda, todavía hay tiempo, que enfrenta la rebelión de vecinos agraviados. Urge que dé garantías de que respetará la ley.

Twitter: @salcamarena

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