Opinión

DF, ese mundo raro

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MANCERA

Hace dos semanas el periodista Héctor Gutiérrez reveló aquí en EL FINANCIERO que el hasta entonces secretario de Obras del Distrito Federal había dado contratos por 71 millones de pesos a una empresa donde su esposa era directora comercial. Horas después de eso, Alfredo Hernández fue cesado por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Hasta ahí, normal: funcionario cachado en multimillonaria e irregular situación tiene que marcharse.

Lo que no entendí fueron algunos titulares del día siguiente: parte de la prensa festinó a Mancera por haber hecho lo elemental, despedir al funcionario. “Mancera, aplaudido por quitar a secretario que dio contratos a esposa”.

Vivimos en un mundo raro en el Distrito Federal. En otra sociedad (o en esta pero en otro momento), la Asamblea Legislativa habría demandado explicaciones a Mancera. El gobernante habría tenido que explicar cómo pudo ser que nadie en su administración se dio cuenta de que ese contrato, nada menor, fue asignado entre esposos. En otra sociedad, la oposición, en este caso el PAN y el PRI capitalinos, harían durante semanas la vida de cuadritos al gobierno perredista que hubiera sido atrapado en tal maroma. Qué mejor ocasión para llamar a cuentas al gobierno, que un presumible gran acto de corrupción. En vez de eso, el jefe de Gobierno fue “reconocido”.

Pero eso es lo que se podría esperar en otro Distrito Federal, no en el actual, que es un mundo raro donde el líder de facto del PRI local, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, se da el lujo de urgir a la Procuraduría de Justicia que limpie su nombre, sucio como está luego de diversas investigaciones periodísticas que a lo largo de los años han publicado denuncias de abusos sexuales del, insisto, dirigente en los hechos del tricolor en la capital. Insuperable en su exactitud el titular que ponía El Universal la semana pasada: “Cuauhtémoc se queda en el PRI y con el PRI”.

En este mundo raro que es la capital ahora se dice que Mancera, un jefe de Gobierno que no es perredista, designará en los próximos días a los delegados interinos de las delegaciones, casi enteramente perredistas, sin consultar a las distintas tribus del partido del sol azteca.
En este mundo raro que es la capital todos los exjefes de Gobierno democráticamente electos ya no militan en el PRD.

En este mundo raro que es la ciudad de México, las calles se han privatizado y las cuentas no son del todo claras sobre cuánto realmente ganan los vecinos con el negocio de los parquímetros. Interesante por cierto el dato que traía ayer La Capital, que sostiene que los contribuyentes le pagan 35 millones de pesos anuales a los operadores de los parquímetros.

En este mundo raro que es el DF, las autoridades insisten en que no hay crimen organizado ni peligros graves de inseguridad, y sin embargo destinan a 178 agentes a proteger a mandos, a víctimas amenazadas y a instalaciones (Reforma 24/03/15).

En ese mundo raro, el jefe de Gobierno publica su declaración patrimonial mocha. Cuando la prensa le cuestiona sobre por qué no reveló todo, responde que para qué quieren saber.

En ese mundo raro habrá elecciones el 7 de junio, pero salvo en algunos casos no habrá contienda, sólo reparto de posiciones entre los partidos que llevan años alimentando mediante programas sociales a sus respectivas clientelas.

Es el DF, es un mundo raro.

Twitter: @SalCamarena

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