Opinión

DF: digan sí a Salomón y digan no a Simón

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Salomón Chertorivski Woldenberg. (Cuartoscuro)

Salomón Chertorivski ha dado a la administración de Miguel Ángel Mancera elementos para presentarse como un gobierno moderno. Hace justo un año, el secretario de Desarrollo Económico instrumentó la propuesta de aumentar al salario mínimo. El tema levantó un vendaval de reacciones y resistencias, no cuajó, pero quedó claro que es una asignatura urgente para México.

Posteriormente, en el tema de Uber el secretario Chertorivski se puso del lado de quienes creían que antes de prohibir, lo que tocaba era desarrollar una regulación para los contratos de transportación de personas mediante apps.

Y ahora Salomón pone sobre la mesa un tema crucial. Los chilangos, dice este funcionario, tienen pleno derecho a decidir el destino que se dará a los terrenos que serán desocupados una vez que deje de funcionar el actual aeropuerto capitalino.

“Se trata de 710 hectáreas (más grande que Chapultepec, dos veces mayor que el Central Park de Nueva York), sólo que clavado en el corazón de la ciudad, a tan sólo cinco kilómetros del Zócalo capitalino: un polígono privilegiado para la movilidad del oriente, norte y el centro de la ciudad de México”, ha escrito Chertorivski. “Miguel Ángel Mancera nos ha encargado realizar en los siguientes meses un ejercicio de imaginación urbana, social y económica; estudiar la experiencia del mundo; escuchar todas las voces y animar un debate público bien informado acerca de las posibilidades que tiene un terreno de esa dimensión, ubicado estratégicamente y dotado de una densa infraestructura urbana” (Reforma, 23/07/15)

Como en el tema del salario mínimo, el gobierno federal ya resiente la iniciativa del gobierno de la ciudad. Ayer el secretario Gerardo Ruiz Esparza advirtió de que los terrenos no estarán disponibles antes de 2023, pero que “vale la pena que haya una coordinación y acuerdo de manera conjunta al margen de quién es el propietario o del uso de suelo, yo creo que debe ser en beneficio de la ciudad y tendrá que esperarse a que puedan darse las circunstancias” (EL FINANCIERO http://bit.ly/1gxUBwi).

Las declaraciones de Ruiz Esparza suponen el inicio del debate sobre el futuro de esas 700 hectáreas. Enhorabuena.

Toca obligar al gobierno de la capital a cumplir con la oferta, en palabras de Chertorivski, de que habrá una “deliberación pública desde el principio” donde se tratará a los ciudadanos “como adultos capaces de participar y reconocerse en un proyecto urbano practicable”.

Pero hay que ir más allá. Hay que exigir a Miguel Ángel Mancera que eso que precisamente se ha ofrecido en el proyecto del actual aeropuerto, se aplique para el llamado Corredor Cultural Chapultepec, proyecto cabildeado por Simón Levy, de una instancia llamada PROCDMX y que se ha querido presentar como una “zona de desarrollo”, como una “idea” tan buena como inevitable, cuando se trata, en pocas palabras, de un albazo, de una privatización por 40 años de buena parte de la avenida Chapultepec.

En el sitio Horizontal.mx, el urbanista Salvador Medina ha diseccionado esta “zona de desarrollo”, y expone que se “está prácticamente regalando el suelo a inversionistas privados para que realicen negocios a cambio de 5.0 por ciento del ingreso. Es decir, es una privatización velada con beneficios marginales al arca pública y a las zonas públicas de la ciudad”. (Vale mucho la pena leer completo el análisis de Medina. http://bit.ly/1W2DbJ1).

Debate desde el principio, trato de adultos a los ciudadanos, ejercicio de imaginación urbana, social y económica… Hay que tomarle la palabra a Salomón. Y rechazar la sospechosa prisa de Simón.

Twitter: @SalCamarena

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