Opinión

Deuda pública

 
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Al juzgar por las cifras que publicó a fines de enero la Secretaría de Hacienda sobre el estado de las finanzas públicas al cierre de 2015, la deuda pública registró uno de los aumentos más extraordinarios que hasta la fecha se ha observado, contradiciendo así lo que se ha venido afirmando en el sentido de que el ajuste del gasto público iba a acomodar la contracción en los ingresos públicos que ha implicado la caída en los precios del petróleo.

Hay tres formas de aproximarse a las intenciones de las autoridades sobre el manejo de la deuda pública en 2015. La primera y más directa es a través de los Criterios Generales de Política Económica para dicho año aprobados por el Congreso y publicados en noviembre de 2014; la segunda, que en realidad es una evaluación del desempeño de la deuda, es a través de los Criterios Generales de Política Económica de 2016, aprobados y publicados en noviembre de 2015; y, finalmente, mediante las cifras del cierre del estado de las finanzas y la deuda de 2015 publicadas a finales de enero de este año.

De acuerdo al primer documento, la intención del gobierno mexicano para el 2015 era llevar la deuda pública, medida a través del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), desde 42.0% del PIB en 2014 a 43.3%. De allí, se esperaba mantener el mismo nivel en 2016, para posteriormente irlo reduciendo poco a poco hasta alcanzar el 41.5% del PIB en 2020.

Con la caída de los precios del petróleo, en enero de 2015 la secretaría de Hacienda anunció que llevaría a cabo un recorte del gasto púbico con el objeto de acomodarse a la contracción que estaban registrando los ingresos públicos, por lo que en principio no tendrían por qué alterarse los planes sobre el endeudamiento público. No obstante, en noviembre, cuando se publicaron los Criterios Generales de Política Económica para el 2016, el gobierno adelantó que al cierre del año no esperaba cumplir con su meta de endeudamiento, por lo que estimaba que la deuda podría cerrar sobre 46.9% del PIB, vale decir 3.3 puntos porcentuales por encima de lo planeado. Señaló, además, que esperaba que dicha cifra aumentara a 47.8% en 2016, se mantuviera sobre ese nivel en 2017 y que de allí bajaría paulatinamente hasta alcanzar 46.5% del PIB en 2020.

Pero ahí no quedó todo. A finales de enero de este año, la secretaría de Hacienda dio a conocer que finalmente la deuda pública cerró el 2015 con un déficit, no de 46.9% del PIB, como acababa de estimar, sino en 48.3% del PIB; o sea, 5.0 puntos porcentuales por encima de lo estimado. Cabe mencionar que dicha cifra se obtiene con base a nuestros estimados del PIB de 2015, que guardan perfecta relación con las cifras oficiales preliminares.

El Fondo Monetario Internacional también se fue con la finta. Si bien en el World Economic Outlook (WEO) de 2014 estimaba que la deuda pública mexicana alcanzara el 43.2% del PIB en 2015, en el WEO de 2015 corrigió sus estimaciones para incrementarla a 45.6% del PIB, cifra que se quedó muy corta con respecto al 48.3% que se infiere del reporte que acaba de dar a conocer la secretaría de Hacienda.

En pocas palabras otras palabras, las cifras muestran que contra todo lo que se ha venido diciendo en 20015 el gobierno incremento fuertemente su endeudamiento con respecto a lo planeado (cinco puntos porcentuales del PIB). Sin lugar a dudas, esto es lo que está en el fondo de la airada reacción de la semana pasada del Banco de México y de su gobernador respecto a que era imprescindible recortar el gasto público.

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