Opinión

Detrás del ‘grito’ de Carstens

 
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Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Banxico) [Cuartoscuro/Archivo]

El Banco de México (Banxico) publicará mañana la minuta sobre la más reciente reunión de su junta de gobierno relativa a la decisión de política monetaria anunciada el pasado 4 de febrero.

Su contenido es clave para tener más información de lo que, primero en su comunicado de política monetaria y después en voz (alta) del gobernador Agustín Carstens, señaló sobre la necesidad de realizar un ajuste al gasto, que incluya a Pemex, ante la caída en los precios del petróleo.

En concreto, el Banxico planteó que es necesario “llevar a cabo los ajustes requeridos en las finanzas públicas, incluyendo a Pemex, para absorber el choque a los ingresos públicos que ha representado la caída y el deterioro de las perspectivas del precio del petróleo”.

Fue la primera vez que, en un mensaje de alto impacto en los mercados, el Banco Central pidió abiertamente un ajuste fiscal, que además incluya a Pemex.

Aunque en la reunión previa uno de los miembros de la junta advirtió de que la “situación de Pemex” es uno de los dos factores de riesgo que pueden afectar a los activos financieros en México, junto con el relativamente alto endeudamiento corporativo en dólares como proporción del PIB.

Eso se conoció precisamente en la minuta de esa reunión, que se llevó a cabo el pasado 17 de diciembre.

Lo señalado por el Banco Central hace un par de semanas, y reiterado por su gobernador después, de alguna manera obligó al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a declarar que “existe absoluta coincidencia con la visión de Banxico”.

Más aún, admitió que es necesario “realizar un ajuste al gasto, empezando por Petróleos Mexicanos”.

El viernes, en una reunión con el Consejo Nacional de la Coparmex, Videgaray confirmó que en estos días se darán a conocer los detalles del ajuste preventivo al gasto público para 2017 y al de Pemex.

Ya antes se hicieron ajustes en las finanzas públicas ante la pérdida de ingresos: en 2015 el gobierno federal aplicó un recorte al gasto por 124 mil millones de pesos y anunció uno adicional por 135 mil millones para 2016.

Detrás de la presión del Banco Central y de su gobernador podría estar el crecimiento de la deuda pública como proporción del PIB, medida por el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP), a lo que ya se había referido el Banxico desde septiembre pasado.

Según Luis Madrazo, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda, el SHRFSP es el indicador más completo y sencillo de deuda para medir la salud de las finanzas públicas.

Al cierre de 2015, el SHRFSP representó 45.7 por ciento del PIB, monto superior en 4.3 puntos porcentuales al de un año antes, pero Hacienda argumentó que 1.8 puntos del PIB corresponden al efecto de la depreciación del peso.

Como sea, las dudas del Banxico sobre la estabilización y sostenibilidad en el largo plazo de la deuda pública siguen siendo válidas.

Twitter: @VictorPiz

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