Opinión

Deterioro en expectativas de crecimiento: Los supuestos fallidos

Se publicaron las cifras de crecimiento económico al tercer trimestre. De estas pudo inferirse que el proceso de avance económico continuó aunque a un ritmo más moderado que lo esperado. Así, es probable que el proceso de deterioro en las expectativas de avance económico para este año continúe.

A menudo, la labor de pronóstico económico es fuertemente criticada. De hecho, se dice que los economistas somos muy buenos para pronosticar todo, salvo el futuro.

Creo en general que existe una confusión entre pronosticar y adivinar. En el primer caso, el pronosticar se entiende como la acción de conocer por algunos indicios lo futuro. En el segundo, adivinar implica aclarar el velo que nos separa del futuro a través de algún artilugio.

En la práctica económica, los indicios se refieren a la evidencia con la que se cuenta al momento de conformar el pronóstico y el ejercicio del mejor análisis del que uno sea capaz de realizar sobre las tendencias recientes y sus principales determinantes.

Así, un pronóstico económico puede entenderse mejor como un escenario a futuro que irremediablemente pende de supuestos clave respecto a las tendencias recientes del fenómeno a explicar. Así, los supuestos usualmente atañen a los principales determinantes del fenómeno, de tal forma que cualquier diferencia entre el supuesto y la evolución observada de tal determinante afecta al escenario central.

Tomando en cuenta la anterior, permítanme tratar de racionalizar las razones del proceso de deterioro de los pronósticos de crecimiento económico para el año en curso.

Utilizando la Encuesta Banamex de Expectativas, una de las más informativas y de mayor participación en el medio, observamos que el pronóstico de crecimiento económico del consenso para 2014 ha mostrado un deterioro desde 3.4% al inicio del año hasta 2.3% de acuerdo a la última encuesta.

¿A qué se ha debido tal deterioro?

Creo que podría aventurarme a creer que se explica al menos por tres grandes factores:

Primero, el gasto gubernamental ha sido o menos efectivo para incentivar a la economía o ha mostrado un rezago excepcionalmente grande en su efecto positivo sobre la economía.

Es decir, a pesar de la clara aceleración del gasto que tuvo lugar desde la segunda mitad del 2013 y el cambio de composición al interior del mismo para favorecer la inversión física, sus efectos sobre la economía no fueron evidentes sino hasta bien entrado este año –y de manera muy gradual.

Segundo, vientos en contra para los proyectos de consumo e inversión promovidos por los efectos recesivos asociados a la reforma fiscal experimentados sobre todo durante la primera mitad del año.

La reforma fiscal efectiva a partir del 1 de enero de este año debió de haber tenido un efecto neutro sobre la actividad económica en el corto plazo. No obstante, los efectos adversos sobre el ingreso disponible de familias y empresas no pudieron ser compensados al mismo o superior ritmo por los efectos del gasto gubernamental sobre la economía.

Lo anterior posiblemente fue catalizado por una deteriorada confianza del consumidor y del productor, ya mermada desde la desaceleración económica del 2013.

Tercero, la actividad económica global ha mostrado un menor ritmo de avance respecto a lo que se anticipaba al inicio del año.

Recordemos que la debilidad del comercio con el resto del mundo (distinto a EUA) fue uno de los principales factores detrás de la desaceleración económica el año pasado. Este mismo factor no ha mostrado todavía un claro punto de inflexión hacia un proceso de repunte sostenido. Por el contrario, la actividad económica global se ha deteriorado en lo que va del año y las previsiones no son más alentadoras.

Creo en lo personal que estos tres factores han jugado una posición clave en el deterioro de expectativas a lo largo del año. Hacia adelante, yo centraría mi atención a la evaluación de la economía norteamericana, el avance económico global, los efectos de la normalización de la Fed sobre los mercados financieros, la evolución de los riesgos geopolíticos y a los efectos tempranos asociados a la implementación de reformas como factores clave en los vientos de crecimiento local en el corto y mediano plazo.