Opinión

Deterioro de la balanza comercial y menor crecimiento económico

 
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Contenedor. (El Financero)

La economía mexicana ha estado desacelerándose desde hace algunos meses, producto de un contexto internacional complicado para el comercio exterior, pero también por errores y omisiones en la política macroeconómica implementada por el gobierno federal. La pérdida de dinamismo es evidente cuando se analiza que llevamos 20 meses consecutivos en los que ha caído el indicador adelantado del sistema de indicadores cíclicos de INEGI, el cual alcanzó un nivel máximo de 100.94 puntos en septiembre de 2014 y al mes de mayo de este año ya se ubica en 99.33 puntos (claramente por debajo de su tendencia de largo plazo).

El indicador adelantado busca anticipar lo que sucederá con la actividad económica en México en el mediano plazo, y resulta que su valor de mayo de 2016 es el más bajo desde octubre de 2009, lo cual debería ser preocupante y provocar un ajuste a la baja en las perspectivas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año.

¿A qué se debe el deterioro en las perspectivas de crecimiento de largo plazo para la economía mexicana? Como ya se mencionó, hay factores externos e internos que inciden en la tasa de crecimiento económico que podemos lograr, pero el elemento que deseo destacar en esta entrega es lo que está sucediendo con nuestra balanza comercial (exportaciones menos importaciones).

El INEGI recién informó que al primer semestre de este año las exportaciones totales de México sumaron 178.830 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 5.1% inferior a la observada en el primer semestre del año 2015. Por su parte, en los primeros seis meses de este año las importaciones totales ascendieron a 185.947 mmdd, cifra que representa un 3.5% menos que las registradas en el mismo semestre del año pasado. De esta forma, el déficit de la balanza comercial acumulado en la primera mitad de este año sumó 7.116 mmdd, cantidad 71.3% más alta a la observada en el primer semestre de 2015, cuando el desequilibrio comercial sumó 4.153 mmdd. Y de hecho vale la pena señalar que el déficit comercial del primer semestre de 2016 es el más alto desde 1994, cuando este sumó 8.847 mmdd y estábamos ya cercanos a vivir las terribles consecuencias del “error de diciembre”.

Respecto a la evolución de la balanza comercial, es preocupante que en el primer semestre de 2016, las exportaciones manufactureras presenten una caída de 3.0%, mientras que las manufactureras no automotrices se han contraído 2.8 por ciento. Es decir, el deterioro de la balanza comercial no es atribuible exclusivamente a la caída en los precios del petróleo y a la disminución en la plataforma de exportación, lo que ha ocasionado que las exportaciones petroleras registren una disminución de 36.8% en los primeros seis meses de 2016.

Al momento de escribir estas líneas no están disponibles los datos de las importaciones manufactureras al primer semestre de 2016, pero si contamos con los datos para el periodo de enero a mayo de este año, y estos muestran que las importaciones manufactureras han caído 1.5% respecto a los mismos meses de 2015, y que las importaciones manufactureras sin incluir productos automotrices han caído 1.8 por ciento.

Así, en el ámbito de la industria manufacturera, derivado de una mayor caída de las exportaciones que de las importaciones, tenemos que en los primeros cinco meses de 2016 el déficit en la balanza comercial manufacturera sumó 5.395 mmdd, cifra 57.0% más negativa que la observada en los primeros cinco meses de 2015. Pero lo que es aún más preocupante es lo que ha sucedido con la balanza comercial manufacturera si quitamos exportaciones e importaciones de productos automotrices, ya que ésta observa un déficit de 29.835 mmdd en los primeros cinco meses de este año, cifra 2.2% más negativa que la observada en los mismos meses de 2015.

Este déficit de 29.835 mmdd es lo que enfrenta la planta productiva nacional, explica parte de la debilidad del peso mexicano y es la razón de la disminución en el ritmo de crecimiento económico observado en el segundo trimestre de este año. Hay que recordar que el viernes 29 de julio el INEGI informó que el Producto Interno Bruto (PIB) disminuyó 0.3% durante el segundo trimestre de 2016 respecto al trimestre anterior, y que las actividades secundarías, las cuales incluyen a la industria manufacturera, cayeron 1.7% en el mismo periodo.

Otro dato que vale la pena destacar de la balanza comercial de México, y que también es preocupante porque ratifica que se aproxima una importante desaceleración económica, es que las importaciones de bienes de capital (maquinaria, equipo, herramientas, etc.) registran una caída de 6.0% en el primer semestre del año. Esta es la mayor disminución desde el año 2009, cuando las importaciones de bienes de capital retrocedieron 21.3% respecto al primer semestre de 2008. Queda claro que en la medida en que se dejan de importar bienes de capital por parte de los empresarios, es porque se están previendo menores pedidos para las fábricas mexicanas en el mediano plazo.

Una muestra adicional de la desaceleración económica nacional, y sobre todo en la industria manufacturera, la vemos con los datos de los trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los cuales muestran que en el primer semestre de 2016 éstos solo han aumentado en 169,879 personas, cifra inferior al incremento de 204,303 observado en el primer semestre de 2015. Respecto a estas cifras, es importante hacer mención nuevamente de que los aumentos en el número de trabajadores registrados en el IMSS necesariamente implica trabajos nuevos, sino que parte de este aumento es consecuencia de los actos de fiscalización del IMSS en las empresas lo que se traduce en empleos regularizados, no nuevos.

¿Qué se debe hacer entonces para mejorar la balanza comercial mexicana y generar más crecimiento económico? Sin duda una primera cuestión es resolver el problema de los bloqueos de carreteras y de vías del ferrocarril por parte de miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ya que éstos ya han causado problemas para empresas que abastecen el mercado nacional y a las exportadoras, sobre todo a Centro América. El problema es muy grave, y de ello da cuenta Enrique Solana, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (CONCANACO), al señalar que “ya andamos rondando los siete mil millones de pesos los daños (por los bloqueos), todavía faltando estimar todo el daño que se generó con el bloqueo de la autopista y de las vías férreas de Michoacán, de Lázaro Cárdenas, que impactaron de una manera muy importante tanto al mercado de exportación como al sector automotriz, que es un sector eminentemente productivo y que seguramente resultó con muchos daños de este bloqueo”.

Otro aspecto que se debe atender es el de la falta de apoyos para las empresas por parte de Proméxico, dependencia del gobierno federal que ha brillado por su ausencia en lo que va del presente sexenio debido a escándalos de malos manejos administrativos y por los fuertes recortes a su presupuesto que ha tenido. Tan sólo en el 2016 recibió un recorte a su gasto superior al 40%, lo que la ha hecho dedicarse únicamente a pagar su nómina y dejar de apoyar proyectos de exportación del sector privado. Es una verdadera pena que esto haya sucedido en un contexto de gran competitividad ganada por los productos mexicanos por la depreciación del peso y ante la desaceleración de los mercados de exportación a nivel mundial.

Un punto también importante es el de brindar créditos e incentivos fiscales a las empresas exportadoras. Si bien esto último es algo que no se permite bajo las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), sabemos que son muchos los países que están brindando incentivos a sus empresas exportadoras, sobre todo en naciones asiáticas. Y el caso más reciente es el de Corea del Sur cuyo gobierno acaba de anunciar que duplicará el financiamiento para empresas exportadoras pequeñas y medianas hasta un total de 12.5 mil millones de dólares. Aunado a lo anterior, el gobierno coreano recortará una vez más los impuestos a las empresas comercializadoras de exportación.

A manera de conclusión podemos señalar que es urgente que se tomen medidas para fomentar las exportaciones mexicanas y así coadyuvar al crecimiento económico. Los indicadores apuntan a una desaceleración fuerte que podría llevar al PIB a un crecimiento de no más del 2.0% para este año, por lo que aún se está en tiempo de actuar. Esperemos que no sigan pasando los días, semanas y meses, sin hacer nada y que se anuncien medidas de fomento en este sentido.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

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