Opinión

Después del 7 de junio

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El próximo 7 de junio habrá elecciones en México (Cuartoscuro)

Si las preferencias electorales se mantienen, los comicios intermedios arrojarán una nueva correlación entre las fuerzas políticas: dos partidos grandes (PRI y PAN), con votación superior a 25 por ciento; tres medianos (Partido Verde, PRD y Morena), con votación alrededor del 10 por ciento; y el resto que logre conservar su registro.

El nuevo escenario, al que hay que añadir la alianza PRI-Partido Verde, posibilitaría que la mayoría compuesta, que se necesita para reformar la Constitución, se forje con el voto de panistas, priistas y verdes.

Esta correlación de fuerzas permitiría abordar varias asignaturas pendientes, ya sea porque el gobierno federal las promueva o porque se sume a iniciativas de Acción Nacional.

La agenda de lo que podrá impulsarse después del 7 de junio está por elaborarse, pero debería incluir cuatro grandes temas.

1. Si el diagnóstico es correcto, y el precio del petróleo permanece a la baja en lo que resta del sexenio, el gasto público no podrá funcionar como acelerador de la economía; amén que el incremento de impuestos es una opción descartada. Por otra parte, las reformas estructurales
–particularmente la energética y la de comunicaciones– darán resultados en el mediano plazo, no en el corto. Por eso es indispensable revisar la reforma fiscal y echar atrás el incremento de impuestos que impactó negativamente a empresas y hogares. Esta senda sería perfectamente transitable si el presidente Peña asume su responsabilidad o si se suma a la iniciativa que, seguramente, presentará el PAN.

2. Una cruzada nacional por la simplificación administrativa, a todos los niveles, debería ser la otra cara de la elaboración del presupuesto a base cero. Los ciudadanos, los contribuyentes y las empresas sufren una burocracia ineficaz y corrupta, que sobrerregula y extorsiona, entorpeciendo la actividad económica. La simplificación de tramites y de pago de impuestos tendría, por lo tanto, un efecto liberador sobre la economía, y se convertiría en un verdadero instrumento para alentar la incorporación a la formalidad. Las cifras no mienten, si la cruzada contra el hambre beneficia a 4.2 millones, la cruzada nacional por la simplificación administrativa y fiscal favorecería a 4.2 millones de mexicanos elevados a la segunda potencia.

3. Avanzar en la conformación de una policía nacional. La iniciativa que el presidente Peña presentó sobre seguridad y justicia, en noviembre pasado, está congelada en el Congreso. No ha sido siquiera dictaminada. Y, como bien se sabe, contempla la instauración de un mando único en los estados. Pero esa propuesta ha generado resistencia, porque las oposiciones consideran que fortalecerá a los gobernadores a expensas de los municipios. Lo que no tiene vuelta de hoja es que urge una policía profesional y moderna que permita retirar al Ejército y Marina de las calles. Hace casi 20 años, el presidente Zedillo convocó a una alianza nacional contra la delincuencia. Desde entonces, las cosas lejos de mejorar han empeorado. De ahí la pertinencia de replantear la creación de una policía nacional. Avanzar en esa dirección es lógico y factible. Si se creó un Instituto Nacional Electoral, bien se puede conformar una policía nacional. Todo depende de que exista voluntad política.

4. La reforma educativa fue, sin duda, un paso adelante. Pero ha mostrado sus limitaciones. Y no me refiero a los estados donde predomina la CNTE, sino al modelo en su conjunto. Al paso que van las cosas, habrá que esperar una generación para que se eleve la calidad de la educación, es decir, para que los niños que salen de primaria sean capaces de leer, escribir, comprender un texto y hacer operaciones matemáticas. Se debe, en consecuencia, crear un modelo de educación a distancia (utilizando todos los recursos de internet), y promover que los jóvenes puedan presentar exámenes de primaria, secundaria y preparatoria a titulo de suficiencia, sin necesidad de estar inscritos en un plantel. Porque hay que reconocer que enderezar una burocracia de un millón 300 mil profesores es una tarea prácticamente imposible.
Cuatro temas para una nueva agenda. No son todos, pero son cruciales.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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