Opinión

Desperdicio de comida
y falta de ética en el INE

 
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Rusos INE

Nadie en México y en el mundo debería tener hambre. De acuerdo con el reporte Pérdidas y Desperdicios de Alimentos en México, elaborado por el Banco Mundial, la comida buena, sana, nutritiva que se tira a la basura, equivale a 491 mil millones de pesos al año.

La cifra pudiera escapársenos y dos ingeniosos reporteros, Octavio Rivera y Pedro Villa, han elaborado el siguiente ejemplo: imaginemos 37 tráileres de carga llenos con carne de res, 19 tráileres con carne de pollo. Los camiones están alineados en una carretera al lado de un agujero inmenso y en algún momento determinado vacían su carga en ese hoyo. Eso lo hacen diariamente y con ello, más toda la verdura y fruta que imaginemos, el montón de comida significa que siete millones de personas en pobreza podrían alimentarse; significa también que 34 por ciento de la producción total de alimentos que produce el país se desperdicia. En suma, no es que falte comida para alimentar a toda la población, lo que falta es el talento y la voluntad para distribuir todo ese sobrante que nadie aprovecha. Esto de suyo escandaloso, se agrava con lo que sucede en Europa, especialmente en Holanda, Bélgica, Chipre, Estonia. Allá, en esos países, el citado informe revela que se tiran a la basura 88 millones de toneladas de comida al año; todo el norte y centro de África tendría alimentos suficientes para una población cercana a 67 millones de habitantes. Este desperdicio equivale a 173 kilos por persona y a una cantidad de 142 mil millones de euros por año. Los alimentos se pierden, pudren y se muelen a lo largo de la cadena de producción y distribución, con un énfasis particular en los hogares, donde 53 por ciento del total es enviado a los pudrideros de basura.

En Asia el desperdicio es menor, pero sigue siendo abrumador que 17 por ciento en Japón y 11 por ciento de la producción alimentaria en China corra la misma suerte: el basurero. De hecho, con la producción actual, el planeta tiene la capacidad de alimentar a más de siete mil millones de seres humanos y con ello erradicar el hambre, que es uno de los problemas sustanciales que se dice no es posible resolver cuando la solución está aquí, frente a nuestras narices.

LA BASURA EN EL INE
Una trabajadora del Instituto Nacional Electoral, pieza insustituible en nuestras próximas elecciones, identificada como Karla, realizó una denuncia para acusar al director del Secretariado, Jorge Lavoignet, de “padecer violencia, hostigamiento, acoso laboral y sexual no sólo del personal adscrito y a cargo de la dirección del Secretariado, sino también del propio director”. La denunciante añade “personalmente y en reiteradas ocasiones, generó violencia sexual y emocional con tocamientos lascivos con fines sexuales y posteriormente un continuo hostigamiento para que tuviera relaciones sexuales con él”. La denunciante acudió al Tribunal Electoral y pidió medidas para no ser victimizada en sus derechos humanos, laborales y prestaciones. El INE tardó varias semanas en responder a través de su coordinador de Comunicación Social, Rubén Álvarez, quien, “con cinismo”, dijo que el INE tomó las medidas previstas en el protocolo y para acallar el asunto despidieron de su puesto a Karla.

El dato no es insignificante, no se trata de un dato aislado, sino del clima que se vive en un organismo que fue creado para que los ciudadanos fueran el motor y organizador de elecciones limpias, transparentes y convincentes. Se fundó después de la desacreditada elección de Carlos Salinas de Gortari, como un imperativo que la población exigía después de la 'caída del sistema' que se generó en el organismo que controlaba la elección, la Secretaría de Gobernación, en manos del actual petista Manuel Bartlett.

Luego pues, el entonces IFE, hoy por caprichos de los partidos políticos, INE, responsable de que las elecciones para renovar el Congreso, nueve gobiernos estatales y un ejército de ediles y otros muchos puestos más, comenzando por la presidencia de la República, fuese un organismo limpio, ejemplar, que nos garantice la transparencia de los votos. No es así, el ambiente generado por las canonjías de toda especie da lugar al abuso que, entre otras muchas formas, muestra la prepotencia de ciertos jefes con una conducta cínica y disipada. 

Twitter: @RaulCremoux

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