Opinión

Desmoronamiento de la fe religiosa

En la sociedad globalizada del siglo XXI se acentúa la crisis de valores que ésta viene arrastrando desde hace mucho tiempo. El hedonismo y la tecnología se están erigiendo como pilares de las nuevas religiones, muchos de ellas promueven conceptos “light” y están respaldadas por intereses políticos con fines no muy claros; el manejo de algunas iglesias se ha convertido en un pingüe negocio. Paralelamente, otras religiones se radicalizan y proclaman violentas ideas que atraen a los feligreses moderados; alientan actos terroristas y guerras pírricas que amenazan la estabilidad social en un número creciente de naciones.

En las religiones cristinas es notoria la ausencia de fieles en iglesias y templos en varias regiones del mundo, además de una baja en el número de quienes estudian para sacerdotes; los ritos tradicionales son de manera creciente desempeñados por laicos. La inflexibilidad de las religiones para adaptarse de manera constructiva a la modernidad y el quebranto de los principios básicos de la fe por parte de los sacerdotes, son razones importantes del desánimo de los fieles en las creencias religiosas y la suspensión de su apoyo financiero a las iglesias vía el diezmo y donaciones de recursos y de otra índole a las mismas.

En este contexto de escepticismo religioso, Enrique Müller (EM) de Berlín, hizo en marzo pasado una reseña de la venta “que las iglesias realizan al mejor postor en Alemania”. De acuerdo con EM, en la web del Arzobispado de Berlín se presenta un breve anuncio “que tiene muy poco que ver con la misión evangelizadora de la Iglesia católica”, en el que se anuncia la venta de una capilla y de una iglesia construidas en el siglo pasado en los Estados de Brandeburgo y Mecklenburgo, Pomerania Occidental, “que se quedaron huérfanas de fieles”. Por su parte, la Iglesia evangélica, ante la “huida masiva de fieles y falta de recursos”, creó una página web en la que anuncia la venta de alrededor de 170 templos y casas parroquiales y 140 terrenos baldíos.

De acuerdo a las estadísticas de la Iglesia católica, en su informe anual 2011-2012 de la Conferencia Episcopal, 126 mil 488 personas abandonaron en 2011 la Iglesia católica alemana; el quebranto económico por el descenso del número de fieles obligó a los obispos a cerrar más de 400 templos, estimándose que en los próximos 10 años aproximadamente 700 iglesias dejarán de ser utilizadas para celebrar la liturgia. Por las mismas razones la Iglesia evangélica clausuró 340 templos entre 1990 y 2010, 46 fueron demolidos, previéndose que otros mil tengan que ser cerrados en los próximos 20 años; se calcula que entre 120 mil y 150 mil personas abandonen cada año esta Iglesia. Cabe destacar que según cifras oficiales, hoy día en Alemania hay 10 por ciento menos de católicos y 17 por cirnto menos de evangélicos de los que había al inicio de los noventas.

EM señala que la venta de iglesias y templos dejó al desnudo un fenómeno que nunca ha terminado de ser aceptado por los fieles y que provoca inquietud: la mayoría de las iglesias que se venden son convertidas en restaurantes, pistas de baile, gimnasios y oficinas o viviendas de lujo. Sin embargo, el hecho que más irrita a diferentes sectores de la población alemana es que las iglesias se conviertan en mezquitas; este tipo de negocio inmobiliario “acabo con la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes en la tolerante ciudad de Hamburgo y contagió al país con una polémica inédita que amenaza con envenenar, las de por si, delicadas relaciones interreligiosas entre el mundo cristiano y el musulmán, en un país donde viven más de tres millones de personas que rezan al profeta”.

La Iglesia evangélica en sus estatutos en 2007 prohibió que los templos que se vendan se conviertan en mezquitas; no obstante, no afectó la venta de templos en Hamburgo. Los contratos de compra-venta que lleva a cabo la Iglesia católica, incluyen desde 2003 una cláusula que impide la transformación de un templo en mezquita. En este marco, se considera que la dinámica secularización que registra la sociedad alemana proseguirá en el futuro; sin embargo, también se piensa que la compra de templos para convertirlos en mezquitas podría hacer correr la “sangre en el río”, sobretodo alentada por protestas de grupos neonazis.

En México prevalece la religión católica, alrededor de 84 por ciento del total de la población; en 1990 representaba 96 por ciento. Han ganado terreno los protestantes, y los cristianos evangélicos 8.0 por ciento, y otras sectas de cristianos. La Iglesia católica en México registra los mismos problemas que la Iglesia católica en el mundo y las otras Iglesias cristianas; empero, algunas de estas últimas siguen avanzando en el país, e incluso algunas sectas están en auge porque la Iglesia católica ha mermado su labor pastoral.