Opinión

Desindexar los salarios mínimos

La discusión sobre los salarios mínimos a la que convocó el jefe del Gobierno del Distrito Federal, y que se ha concretado en un amplio seminario ayer y hoy, es más que pertinente.

Hay dos argumentos respecto al tema de salarios mínimos que he escuchado en las últimas semanas, que requieren precisarse.

Pero vamos por partes:

1.- Es casi increíble, pero entre 1977 y la actualidad, el poder adquisitivo de los salarios mínimos en México ha caído en algo así como 70 por ciento. Es decir, para recuperar el nivel que tenía entonces, se requeriría que se multiplicara por 3.3 veces. Evidentemente sería una insensatez incrementarlo en esa proporción de golpe.

2.- Además del desplome, en México el salario mínimo sufrió una completa distorsión. En lugar de ser simplemente en un referente para la contratación de trabajadores, se convirtió al paso de los años en una unidad de cuenta utilizada para cobrar multas de tránsito, dar créditos o ¡dar recursos a los partidos políticos! El salario mínimo ya no es sólo salario.

3.- El resultado de ese proceso fue que el porcentaje de la población ocupada que gana el mínimo se hizo cada vez más pequeño, pero de acuerdo a los datos del Inegi, en el conjunto de la población ocupada que gana un mínimo o menos, es de 12 millones de personas. Ojo, no se trata de integrantes de la economía formal, sino del conjunto de la población ocupada.

4.- Una de las frases más frecuentes que hemos escuchado en las semanas previas, al darse este debate, es que “los salarios no se aumentan por decreto”. Cierto y no. Si pensamos en la pretensión echeverrista de que el Estado tiene el poder de mejorar el nivel de compra por su omnipotente voluntad, hay toda la razón. Pero me temo que hay una resolución, que se publica en el Diario Oficial en diciembre de cada año, que fija el salario mínimo para el siguiente. Es decir, su incremento es un acto jurídico y no producto del mercado. Por eso es que ha caído como ha caído.

5.- Otro de los dichos es que los salarios mínimos aumentarán en la medida que aumente la productividad. No es correcto que los salarios mínimos reales y la productividad se muevan al unísono. En los últimos 37 años, la productividad del trabajo en México no se desplomó en 70 por ciento y los salarios mínimos sí. El hecho fue resultado de una política definida orientada a la contención salarial.

6.- Es claro que antes de pensar en un cambio relevante en la fijación de los salarios mínimos se debe proceder a la “desindexación” del salario, es decir, a la eliminación de éste como unidad de cuenta, lo que implica la modificación de decenas de leyes y de centenas de reglamentos de lo más diverso.

Aquí sigo

Gracias a algunos interesados que ayer, en diversos medios, ya me andaban poniendo a buscar trabajo. El Financiero representa un proyecto informativo que apenas despega y que tiene una trascendencia de largo plazo, así que me va a tener ocupado por un buen tiempo. Aquí sigo y aquí seguiré.

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