Opinión

Descentralización fallida y problema magisterial

 
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Oaxaca. (Cuartoscuro/ Reuters)

El conflicto social en que se ha transformado el tema magisterial en Oaxaca y otros estados, es la mejor muestra de que la desconcentración o “descentralización centralizada” de 1992, y su inclusión en la Ley de Coordinación Fiscal desde 1998, fueron etapas de un proceso fallido, que no se ha podido resolver a pesar del potencial que tiene el FONE para superarlo.

Lo único que se descentralizó fue la relación sindical. En efecto un día después de la firma del ANMEB, se publica en el DO un Decreto para la Celebración de Convenios, con el fin de dar cumplimiento “oportuno y cabal” a los compromisos derivados del Acuerdo Nacional, para respetar los logros sindicales existentes, convenios firmados por los gobernadores en todo el país.

Como se señala en un informe de la OCDE de 2009, “la Federación trasladó a los gobiernos estatales, algo más que la administración de escuelas y maestros… las entidades federativas recibieron el conjunto de pactos, acuerdos, usos y costumbres de la relación entre el gobierno federal y el SNTE, que implican la coadministración de facto, con lo que los directores, supervisores y otros miembros del sindicato, participan en decisiones sobre infinidad de cuestiones, como el nombramiento, permanencia o cambio de adscripción de los docentes, el nombramiento de funcionarios de la administración educativa…” (Tapia, 2004, citado en OCDE 2009).

Se suman los problemas del financiamiento educativo, al que se le da la vuelta, además hay poca información –que se debe transparentar– del destino de las cuotas sindicales que se retienen y se depositan por los estados en el SNTE, que a su vez redistribuye las mismas entre las secciones, quedándose con la mayor parte el sindicato nacional. La Auditoría Superior de la Federación le daba seguimiento.

En todos los estados hay gente del sindicato en los organismos educativos, y todos incurrieron hasta 2014 en el pago de los salarios de los comisionados sindicales, igual que en el sector salud, y también existen cifras detalladas sobre ese tema. Los que no usaron recursos del FAEB, lo hacían con recursos propios, que para fines de lo que ha denunciado Mexicanos Primero, es lo mismo. Todo lo anterior fue generando que se cubrieran espacios de poder en la administración, por los sindicatos, como los que logró la Sección 22 de Oaxaca, hasta 2015, cuando además se centralizó el pago de las nóminas en la Secretaría de Educación Pública y se depuró la plantilla.

En suma, la corrupción ha estado presente en las relaciones laborales de la educación desconcentrada desde antes de 1992, es conocido por los proveedores, que las compras con descuento en nómina, las manejen generalmente las dirigencias sindicales, las más poderosas.

Era necesaria la desaparición del viejo IEEPO y romper con la hegemonía, llena de corrupción de la Sección 22, lo cual fue correcto, sin embargo, se descuidó la vinculación que con los pueblos tienen los dirigentes sindicales y religiosos, particularmente en Oaxaca y Chiapas, que juntos tienen casi la tercera parte de municipios del país, muy pequeños, como Nochixtlán.

Personalmente pienso que es mejor el diálogo, que la amenaza o la represión, la cual siempre profundiza, no resuelve los problemas.

De ahí lo oportuno de que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, haya retomado el manejo político del problema, fue secretario de Gobierno y gobernador de su estado, tiene experiencia de 12 años, en negociaciones con los maestros.

Para no dar pasos atrás en la reforma educativa, se necesita darle suficiencia al gasto de operación estatal, reconociendo las diferencias que existen entre dar clases en un medio rural a darlas en la Ciudad de México, cuesta más en el primer caso.

La centralización no ayuda, al final ni controla. Lo estamos viendo, aprendamos de la actual ingobernabilidad española, una de cuyas salidas es el modelo federal.

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