Opinión

Desarrollo de la desigualdad

Sigue el debate: desigualdad afecta el crecimiento de un país. Esta semana surge otro reporte señalando esta hipótesis publicado por economistas de Standard & Poor’s explicando el comportamiento de la economía estadounidense. Este es un debate poco explorado en México, pero que tiene repercusiones fundamentales en el éxito o fracaso de la estabilidad social y económica del país.

Este tema se puso sobre la mesa en la reunión anual del Foro Económico 2014 de Davos, donde el Global Risk Network en su documento anual Riesgos Globales en el 2014 señaló que el principal es la desigualdad social. Es importante no ignorar las advertencias que contiene un documento como Global Risks 2014 ya que tienden a ser un oráculo de desastres por venir. Este reporte identifica la desigualdad como la gran amenaza global ante el desencanto, la desesperación y falta de oportunidades para los trabajadores que tienen que aceptar que los ricos se están haciendo más ricos y la calidad de vida de la clase media continúa deteriorándose y los pobres siguen siendo pobres. Según este documento, esto es la receta perfecta que permite incendiar protestas sociales y el rompimiento total del tejido que une a la sociedad.

También este año el libro Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty’s abrió un tsunami de críticas y cuestionamientos del actual sistema exigiendo cambios en las políticas económicas de los países desarrollados.

En el reporte de Standard & Poor´s,  How Increasing Inequality is Dampening U.S. Economic Growth, and Possible Ways to Change the Tide, se señala que los ricos ahorran su dinero en lugar de gastarlo, y mientras más ingresos de los económicamente favorecidos, menor demanda de bienes y servicios, lo que reduce el crecimiento y el empleo. The New York Times concluye que el reporte subraya que los ricos en una democracia tienden a usar su capacidad económica para mantenerse en el poder usando sus recursos para apoyar a políticos y funcionarios que mantengan o promuevan políticas públicas que los favorezcan.

Para el presidente Enrique Peña Nieto este debate se reduce a cuál será su legado histórico: ¿el combate a la pobreza o a la desigualdad?

El año pasado el papa Francisco también abordó este tema desde una perspectiva religiosa donde él plantea que el problema no sólo es pobreza extrema, sino que no es ético ni moral que los ricos disfruten de tanta riqueza habiendo tanta pobreza.

Después de Chile, México es el segundo país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor desigualdad social. En tercer lugar está Estados Unidos (EU), donde este debate se vio reflejado en los últimos meses en los discursos del presidente Barack Obama, discusiones en mesas de debate en TV y escritos en portales y periódicos desde hace más de un año.

Hay mucho que podemos aprender del fenómeno de la desigualdad que viven los vecinos del norte. El Stanford Center on Poverty and Inequality publicó su reporte para 2014 donde señala que no sólo va en aumento la desigualdad en EU, ya que en los últimos 40 años 20 por ciento de los que más tienen sigue ganando más, y 60 por ciento que menos tiene sigue ganando menos.

Se puede mantener la paz social en países donde un alto porcentaje de la riqueza está en pocas manos.

En el caso de México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señala que en 2010, 39.8 millones de personas se encontraban en situación de pobreza moderada y 13 millones de personas en situación de pobreza extrema, dando un total de 52.8 millones de pobres.

En comparación, en 2012, 41.8 millones de personas en situación de pobreza moderada –dos millones de personas más que en 2010– y 11.5 millones de personas en la pobreza extrema –un millón y medio menos que en 2010–, dando un total de 53.3 millones pobres –medio millón de personas más que en 2012.

¿Se está buscando combatir la pobreza o la desigualdad en México? ¿Se puede mantener la paz social en países donde un alto porcentaje de la riqueza está en pocas manos?

Tengo la impresión que más que ensanchar el pay económico o cambiar la repartición del ingreso, mal aplicadas las reformas tendremos el peor de los escenarios: un pastel más pequeño en donde muy pocos tendrán más ingresos y un crecimiento en los índices de pobreza.