Opinión

Derrota oportuna de Margarita Zavala

Hay una buena noticia para el PAN y los panistas: Margarita Zavala no obtuvo un lugar en la lista de candidatos a diputados plurinominales de la elección del 7 de junio próximo. Es lo mejor que le pudo pasar a Margarita, y eventualmente podría ser de lo mejor que le ha pasado en los tiempos recientes al Partido Acción Nacional.

Es una buena noticia porque no están claros los méritos de Margarita que hacían obligado el que el PAN le diera hoy una de sus candidaturas. Ser histórica del actual panismo, o para el caso esposa de un expresidente panista de la República, no alcanza. Haber sido discreta y lejana a las excentricidades y protagonismos de Marta Sahagún, tampoco.

No le dieron una candidatura porque simplemente no la merecía, no se la había ganado. Eso es sano. ¿Los otros que fueron acomodados por este PAN en un lugar privilegiado, que garantiza una curul, sí merecían tal distinción? Es muy probable que no, pero ellos forman parte del grupo en el poder (en más de un sentido) y Margarita no.

Si Margarita buscó la candidatura a la diputación con el supuesto apoyo de algunos y éstos a la mera hora se le voltearon, pues ya sabe con quiénes no cuenta. Si en cambio se inscribió a sabiendas de sus bajas posibilidades y como parte de una estrategia para evidenciar la cerrazón del maderismo, pues lo hizo muy bien. En todo caso, es política, puede darle la vuelta a este revés pero no debe hacerse pasar por una víctima.

No ella que en su momento apoyó a Gustavo Madero para ser líder del partido, cosa que ahora le es adversa. No ella que atestiguó, sin hacer gran cosa para evitarlo, cómo el grupo de su marido humilló desde Los Pinos a Manuel Espino al quitarlo de la presidencia panista. No ella que ahora reaparece sin mostrar que ha logrado hacer una red propia.

El PAN fue la causa de Margarita pero luego su causa fue Felipe Calderón. Su marido le debe buena parte de su apretado triunfo. Ella desde la Cámara de Diputados (2003-06) armó una red de legisladores a favor de la candidatura del panista, que luego por cierto tuvieron chamba en el gobierno (ver libro: "Crónica de un sexenio fallido", de Ernesto Núñez, Grijalbo, 2012). Y fue una buena candidata alterna durante la campaña presidencial. De forma tal que como buena operadora que en el pasado ha sido, sabe que ahora perdió porque no pudo amarrar lo necesario para ganar un sitio en las listas.

Vuelvo a lo de la buena noticia. A pesar de esta derrota, Margarita tiene mucho por delante (nació en 1967). Cuenta con la experiencia y el carácter para trazar una ruta distinta a la de los actuales ganones blanquiazules, acólitos fervientes de la cultura de los 'moches'. Gana al no ser parte de esa cuadra.

Si en los próximos meses decide ir por la presidencia de su partido, tiene una oportunidad de oro. En estos años del peñismo, el discurso opositor del PAN ha desaparecido. Primero por el Pacto por México, luego por razones ignotas. Otros podrán tener el partido, ella podría ganar un protagonismo en el debate, urgido de posiciones claras y alternativas a las del gobierno federal.

Margarita sí sabe (a menos de que lo haya olvidado en Los Pinos) hacer política desde la marginalidad, lugar donde se encuentra ahora. Bienvenida Margarita, si la aventura sale bien, ganará ella, y a la postre ganará su partido. Aunque ahora eso parezca una contradicción.

Twitter: @SalCamarena