Opinión

Democracia en picada

 
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POBRES gUANAJUATO

Asistimos a un momento de declive de la democracia en el mundo occidental, y México no es la excepción. En el último informe de Latinobarómetro (2016) sólo 48 por ciento de los mexicanos expresaron que apoyaban esta forma de gobierno, pero si lo vemos en cada país o por regiones, esta apreciación por la democracia ha disminuido en los últimos años, y más concretamente después de la grave crisis financiera y económica que 'muta' pero prevalece desde 2008.

La crisis de 2008-2009 evidenció no solamente el capitalismo de 'amigos' que se vino acrecentando con la hegemonía del modelo neoliberal -recordemos los rescates a las instituciones bancarias en México entre muchos otros ejemplos-, sino que dejó en evidencia la ineficiencia de la clase gobernante para gestionar la crisis. Al final del día se vieron los grandes apoyos al capital financiero y sus instituciones para salvar con ello al propio capitalismo y el modelo.

Los saldos que aún no terminan: miles de desempleados, crecimientos económicos insuficientes (en México este año se proyecta de tan sólo 1.3 por ciento), empresas quebradas, gente sacada de sus casas por hipotecas impagables, insuficiencia de oferta educativa, de salud y de seguridad social, entre otras. Lo anterior generó más pobreza, desigualdad y la irritación que evidenció las formas de la corrupción de este momento en este sistema que generó la gran irritación social.

Así, hemos llegado a un momento de crisis de la representación que se está haciendo evidente con su ineficiencia desde el punto de vista de la gestión pública, y sumado a ello, han usado los recursos públicos como un botín, sin el mayor recato y bajo el amparo de las instituciones ineficientes que han generado su par, la impunidad.

En México padecemos el incremento de la violencia y la inseguridad a grados que hablan de una guerra civil en algunas regiones, y un incremento de la pobreza que según Coneval pasó de 45.5 por ciento en 2012 a 46.2 por ciento de la población en 2014. Según Oxfam, México es uno de los países más desiguales de la OCDE; 1.0 por ciento de la población recibe 21 por ciento de los ingresos de todo el país (y se siguen haciendo más ricos) y 38 por ciento de la población indígena es cuatro veces más pobre que la población general.

Ante todo ello y sumado a la crisis de las ideologías, se han desmoronado los partidos políticos tradicionales y hemos sido testigos de 'alternativas' y falsas promesas, casi como una capitulación, como una ausencia de la razón, como 'pues no hay de otra'.

Así, los líderes carismáticos, oportunistas que les dicen al pueblo lo que quiere escuchar ofreciendo los nuevos planetas, ciudadanos haciendo política que se dicen antipolíticos, movimientos antiestablishment que parecen ir a la deriva, no importa si son de derecha, de izquierda, que no ofrecen una alternativa integral ni real, pero que reflejan la indignación contra el orden establecido, sus instituciones y su clase política, están en auge.

Por todo esto, es momento de hacer un alto en el camino para reflexionar de manera profunda no solamente en México, sino en el mundo, valorando que lo que realmente está en riesgo es la democracia liberal. ¿Se le exigió de más a la democracia? ¿La democracia no fue capaz ni suficiente? ¿Es un sistema de vida o un sistema político o procedimental? Hoy tenemos una economía y un sistema que han estado al servicio de 1.0 por ciento de los ricos que mantienen el sistema, ¿Así, puede sobrevivir la democracia?

Twitter: @SamuelAguilarS

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