Opinión

Demanda Adidas a Marc Jacobs por marca

 
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Adidas ha perdido participación de mercado en Estados Unidos ante Nike Inc y Under Armour Inc. (Reuters)

La demanda que la firma alemana Adidas presentó en contra de Marc Jacobs, en una Corte de Oregon, por la imitación de su marca de las tres franjas, apunta a convertirse en un hito en materia de confusión de marcas gráficas. La demanda implica conceptos de competencia desleal que podría dar lugar al retiro de la mercancía, su posterior destrucción y la condena en daños y perjuicios causado a la firma deportiva.

En el pasado, múltiples han sido las quejas que en diversas jurisdicciones se han presentado en contra de Adidas, por lo que se considera una posición abusiva pretender reivindicar como propia cualquier utilización de tres franjas en vestuario o calzado, sin importar la disposición o forma de las mismas. En este caso la postura parece ir todavía más lejos, al considerar como imitación la utilización de cuatro franjas, dispuestas a lo largo de la manga de una prenda.

Si el argumento de Adidas resulta procedente, la interpretación del sistema de marcas tendría que aceptar como válido un criterio ampliado por el que la protección de una marca gráfica pueda llevarse al punto en el que, si cuatro franjas se parecen a tres, entonces dos se pueden parecer también.

Una primera objeción que en múltiples casos se ha opuesto a las pretensiones del uso vedado de las tres franjas, es que una protección de ese tipo se convierte en un monopolio injustificado y desmedido, que limita sensiblemente las posibilidades de expresión artística en productos tan demandantes de diseño novedoso como el vestuario. Si la posesión de elementos visuales tan básicos como las franjas o las figuras geométricas esenciales son apropiadas por un competidor en particular, el resultado es simple: en breve, quien sea propietario de un registro para un triángulo o un círculo, podrá demandar a cualquiera que use figuras similares, y en breve plazo no quedarán elementos visuales susceptibles de ser empleados como distintivos empresariales.

En sus primeras declaraciones, representantes de Marc Jacobs han expresado su sorpresa por la demanda, apelando al sentido común como argumento central de sus alegatos. Han expresado que la defensa del caso va más allá de simplemente ganar o perder el derecho a vender unas cuantas camisas con franjas, para convertirlo en una batalla ideológica sobre la libertad de expresión artística, que al final es una de las formas de un derecho fundamental. Visto así, el caso representaría una interesante confrontación entre el derecho de autor contra los derechos de marca, que otorgan el uso exclusivo como fundamento de su existencia.

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