Opinión

Deducibilidad:
la oportunidad
de Hacienda

De todas las ideas que están siendo expresadas para que la economía se reactive, hay una que me parece particularmente asequible y con varias cualidades: la generación de un sistema de deducibilidad mayor, que beneficie a personas físicas y empresas. Veamos.

Esta propuesta ha sido abanderada por el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, quien ha reiterado que ampliar la deducibilidad reactivaría el consumo y la inversión. Recuérdese que en la reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero las deducciones personales por créditos hipotecarios, ahorro para el retiro, gastos médicos, funerarios, colegiaturas y otros gastos sufrieron un tope, con lo que la clase media no puede deducir más de 95 mil pesos al año.

Pero son varias las virtudes de que la Secretaría de Hacienda reconsidere el tema de las deducciones. Entre ellas se encuentran las siguientes: primero, los topes a las deducciones constituyen uno de los ámbitos que más enemistó a la clase media con el gobierno, por lo que una modificación a favor de la sociedad le daría “puntos” a Hacienda frente al grupo social más crítico. El efecto inmediato es que reabriría el diálogo del gobierno con el sector productivo.

Segundo, Hacienda no tendría que meterse en redefinir las tasas de impuestos, lo que salvaguardaría su discurso de mantenerlos firmes hasta que termine el sexenio. Si Hacienda flexibiliza el tema de las deducciones, sostendría el discurso sobre la progresividad de los impuestos y las tasas actuales.

Tercero, la gente percibiría que podría gastar más (porque podría deducir más gastos), lo que efectivamente ocurriría si las expectativas sobre la deducibilidad de sus gastos son mayores. El consumo podría reactivarse y generar la sensación de una apertura por parte del gobierno para gastos comunes en la clase productiva.

Cuarto, una mayor deducibilidad generaría la impresión de que el gobierno sí escucha a sus gobernados, y que aunque la política impositiva esté firme, hay estímulos que pueden favorecer el consumo y que están íntimamente relacionados con las necesidades básicas, como un gasto funerario, o una colegiatura.

El gobierno enfrenta un riesgo: si desecha todas las iniciativas que está proponiendo la clase empresarial, podría llegarse al hartazgo y a cierta parálisis en el muy corto plazo. Este riesgo es mayor si se considera que no está garantizado que lleguemos al 2.7 por ciento de crecimiento, pues dependemos de lo que ocurra en Estados Unidos, de la inversión nacional, del consumo y de la velocidad efectiva para ejercer el gasto público aquí.

Es un escenario peligroso no llegar al 2.7 por ciento. Por eso la deducibilidad es la oportunidad de Hacienda.

Twitter: @SOYCarlosMota