Opinión

Debe aguardar Banxico
a la Fed

 
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La afirmación que el viernes pasado hizo Agustín Carstens en una entrevista, en el sentido de que el Banco de México podría incrementar la tasa de interés incluso antes de que lo haga la Reserva Federal (Fed) si se considera que es lo conveniente, a mi juicio, mandó una señal incorrecta.

No se ve en el escenario ningún elemento que nos sugiera que sea conveniente tratar de ganarle la carrera a las autoridades monetarias de Estados Unidos. Por ahora hay más riesgos que ventajas en esa posibilidad.

Apenas el pasado 1 de julio, la Junta de Gobierno del Banxico tomó la decisión de cambiar el calendario de sus anuncios de política monetaria para permitir conocer qué es lo que decidió la Fed.

Por ejemplo, originalmente el Banxico tenía previsto anunciar su próxima decisión el 3 de septiembre y la modificó al 21 de septiembre, con objeto de dar espacio para que la Fed anuncie su determinación el 17 de septiembre.

¿Qué podría haber ocurrido para un cambio abrupto de perspectiva? Creo que nada. Simplemente, la expresión de una posibilidad poco probable dio lugar a la especulación.

En el fondo, estuvo la necesidad de las autoridades monetarias y hacendarias de dar un mensaje que fuera más allá de las nuevas reglas de la subasta anunciadas el jueves, en el sentido de que tienen un compromiso con la estabilidad. Sólo así entiendo esa afirmación.

Creo que el argumento de Banxico sería pertinente si tuviéramos signos claros de que hay un impacto ya visible sobre los precios del encarecimiento del dólar.

Le hemos comentado en este espacio en varias ocasiones que la caída de los precios de algunos servicios y materias primas ha permitido llegar a niveles históricamente bajos de la inflación. Hay que observar los datos del cierre de julio y de la primera quincena de agosto para confirmar esta tendencia, pero todo apunta a que seguiremos debajo de 3.0 por ciento.

No hay necesidad de adelantarse y sí hay riesgos de equivocarse.

Si, por ejemplo, la Fed decidiera posponer el alza en septiembre y Banxico ya hubiera subido las tasas a 3.5 por ciento, estaríamos partiendo de un nivel más elevado el ciclo alcista, lo que podría tener efectos negativos en la actividad económica, que ni en México ni en otros países está en su mejor momento.

La tarea principal es bajar la histeria que tiende a generarse cuando el dólar sube. Le hemos referido los episodios de alzas y caídas que hemos tenido con el tipo de cambio desde 2008. Lo que vivimos es otro episodio de lo mismo.

Ojalá que la autoridad monetaria sea consistente y aguante la presión. En etapas como estas, quienes pierden márgenes de rentabilidad por tener insumos importados o por tener una estructura de costos altamente dolarizada, tiende a usar la imagen negativa de la pérdida del valor del peso frente al dólar para presionar y tratar de empujar medidas que le pongan cotos al precio del dólar.

Creo que por ahora con lo anunciado el jueves se garantiza liquidez y capacidad para amortiguar días de alta especulación, que los habrá. Y se deja que el mercado siga determinando el precio del dólar.

Esperemos que Banxico y Hacienda no den su brazo a torcer.

Twitter: @E_Q_

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