Opinión

Debate o debacle
de Hillary

 
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Hillary Clinton presenta su estrategia para evitar una nueva crisis financiera en Estados Unidos en caso de llegar a la Casa Blanca. (AP)

Este primer debate entre los demócratas se suponía que era para placear a los que pelea por la candidatura a la presidencia. Pero la realidad es que fue un debate sobre Hillary Clinton y la viabilidad de su candidatura y el apoyo que recibirá de la base liberal de su partido.

En general la señora Clinton pudo cumplir con las expectativas y seguramente seguirá en la delantera de las encuestas de su partido.

En donde ella claramente pudo resaltar en comparación con sus contrincantes fue en su conocimiento sobre los temas de política exterior y de seguridad nacional, experiencia que obtuvo como secretaria de Estado para el actual presidente Barack Obama.

En este momento, se está cuestionando la estrategia de Obama ante, por ejemplo, el Estado Islámico, ante un Vladimir Putin con intenciones expansionistas, o el nivel de tropas que hay que mantener en Afganistán. Pero el hecho de que fue una de las personas que de una forma u otra participó en la toma de decisiones, aun erróneas, ayuda y les da credibilidad a la exsenadora y exsecretaria.

Después de este debate sería más fácil para el electorado imaginarse a Hillary como la primera presidenta, teniendo que tomar decisiones en situaciones extremas a las 3:00 am, donde errar podría implicar una catástrofe en seguridad nacional para Estados Unidos. Los otros candidatos, Bernie Sanders, senador independiente por el estado de Vermont; Jim Webb, exsenador demócrata conservador por Virginia; Martin O’Malley, quien es exgobernador del estado de Maryland, y Lincoln Chafee, exsenador y exgobernador del estado de Rhode Island, no pueden presumir simple y llanamente porque no tienen la experiencia ni el conocimiento.

Pero hay que recordar que hace ocho años, el entonces senador novato Barack Obama no tenía la experiencia ni el conocimiento en temas de seguridad nacional y política exterior, y aun así fue electo como el candidato demócrata y presidente de Estados Unidos.

Aunque ella y las personas que la apoyan aseguran que de todos los que estaban en el pódium, la que más experiencia política y ejecutiva tiene es Hillary Clinton, obviamente esto no será suficiente.

También en el debate se vio una competencia de quién estaba más a la izquierda del espectro político de muchos de los temas importantes para la base demócrata. Indudablemente el senador Bernie Sanders claramente ganó esta parte del debate. Sus posiciones sobre Wall Street, medio ambiente, política exterior en contra de las guerras (pasadas, presentes y futuras), y cómo fortalecer a los pobres y a la clase media, obviamente fueron bien vistas, aplaudidas por la extrema izquierda del partido. No es en vano que el moderador le recordó al auditorio que este senador independiente afirmó públicamente que no era capitalista, apoyó en su momento a los sandinistas en Nicaragua y que su luna de miel fue en la entonces Unión Soviética.

Pero curiosamente en el tema de control de venta de armas su posición más que moderada, era claramente a la derecha de la base demócrata y del resto de los participantes en el debate. Él argumentó, casi disculpándose, que la realidad es que hay que reconocer la posición de los que defienden fervientemente su derecho a portar armas, casi insinuando que es un tema que podría impactar la viabilidad de un candidato demócrata.

Curiosamente la kryptonita que podría destruir la súper candidatura de Hillary es el escándalo del manejo de sus emails cuando era secretaria de Estado, pero fueron los contrincantes de la señora Clinton los que se rehusaron a usar esta arma en su contra durante el debate.

Y es aquí donde creo que está la apuesta de los cuatro contrincantes de Clinton. Después de ver la gran capacidad y confianza de Hillary para hacer campaña y debatir, lo único que podría detenerla a estas alturas serían los republicanos que continúan indagando y hasta exigiendo una investigación penal en contra de la exsecretaria de Estado. La destrucción de la candidatura de Hillary está en manos de los republicanos y de la evidencia. Al menor pretexto los operadores republicanos buscarán debilitarla y cuestionarla para que ante el electorado pierda la credibilidad que necesita para que salgan a votar por la primera mujer presidenta de Estados Unidos.

Por eso, el que verdaderamente podría ser el candidato por los demócratas no estaba anoche en el debate. El vicepresidente Joe Biden está en la banca esperando a que la kryptonita de los escándalos de los emails personales de Clinton destruya su súper candidatura.

Twitter: @Amsalazar

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