Opinión

Debate demócrata

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Hillary Clinton

Este martes 13 por la noche, la cadena de CNN asociada en esta ocasión con Facebook –debutante en estas lides– patrocinan el debate entre aspirantes demócratas a la candidatura de su partido por la presidencia de Estados Unidos.

Los contendientes esta noche son: Hillary Clinton, Bernie Sanders, Martin O´Malley, Jim Webb y Lincoln Chafee.

Los dos punteros según las encuestas son la señora Clinton y el Senador por Vermont, Bernie Sanders.

Los momios y las expectativas sobre el debate son mixtas, ya que Hillary sigue conservando una significativa ventaja, aunque el senador Sanders ha ganado vertiginosamente poco más de 16 puntos en muy poco tiempo.

Hillary se retiró del gobierno del presidente Obama donde sirvió como secretaria de Estado, en condiciones de salud disminuidas, lo que la condujo a permanecer algún tiempo en reposo y fuera del reflector público. En la carrera de 2007-2008 por la presidencia, Hillary fue una enérgica contendiente contra Barak Obama. En la convención demócrata, las delegaciones a favor de Hillary se rehusaban a ceder sus votos a favor de su oponente –hasta esa noche– el senador Obama por Illinois.

Pero eso es historia y ahora la señora Clinton juega de favorita con amplia ventaja a su favor, aunque reducida en las más recientes semanas por dos factores: el crecimiento de Sanders como aspirante “serio”, y el escándalo de los correos electrónicos y el uso de una cuenta del Departamento de Estado para asuntos personales. En realidad es un tema menor, pero que puede crecer si se descubre algún correo de contenido político controversial.

Por su parte Bernie Sanders (74 años) parece haberse convertido en la estrella política en ascenso porque en menos de cuatro semanas ha saltado de un apoyo muy menor de 6.0 por ciento, a conquistar 24 por ciento de las simpatías en encuestas y sondeos.

Los demás aspirantes, los señores O´Malley, Webb y Chafee, a pesar de sus méritos propios en carreras políticas de mediana relevancia, no significan –por ahora– ninguna oportunidad auténtica de ganar la candidatura.

Las ventajas de Sanders sobre Clinton se ubican esencialmente en el terreno del outsider, el legislador rebelde, incómodo, demasiado franco y para algunos confrontativo. Ha defendido por años posturas radicales a favor de los más necesitados, en defensa de la equidad del ingreso, del incentivo fiscal para los que menos ganan y por supuesto su conocida y enérgica diatriba en contra de Wall Street y los “oligarcas” del capital y del dinero.

Sanders captura y atrapa la atención y simpatía de votantes dudosos e insatisfechos, porque representa una voz discordante en el escenario político norteamericano. Podría decirse que es el equivalente al discurso radical de derecha de Trump, pero en el extremo ideológico y político opuesto.

Hillary es vista como parte del establishment, como una política de experiencia, conocimiento, moderación y enorme trayectoria. No sólo por sus ocho años en la Casa Blanca junto a su esposo (1992-2000) sino por su trabajo como senadora por Nueva York, su campaña presidencial en 2008, finalmente derrotada por Barak Obama y después, sus cuatro años como secretaria de Estado.

Se ve improbable que ninguno de los aspirantes esta noche tuviera la fuerza, el empuje, el arrastre o el apoyo de contribuyentes y patrocinadores, para derrotar a la señora Clinton, sin embargo, en política todo es posible.

Estados Unidos vive un momento de enorme desgaste político debido esencialmente a la grave crisis económica que golpeó como huracán desde 2007-2008. Los esfuerzos del gobierno de Obama han sido –en opinión de algunos– insuficientes para reactivar la economía y para regresar a niveles de crecimiento de la década pasada.

Las guerras (Afganistán e Irak) la cuestionable administración que en lo militar y en lo económico dejó Geroge Bush (2000-2008), produjeron la victoria jubilosa –así se vivió en ese momento– y esperanzadora del primer presidente afroamericano. Pero las condiciones han resultado muy adversas para esta administración.

Este desgaste, este rechazo a los políticos, puede producir alguna sorpresa en las candidaturas de ambos partidos.

Twitter: @LKourchenko

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