Opinión

De vuelta al infierno neoyorquino

    
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A most violent year

Sólo un loco extrañaría el Nueva York de los 70 y 80: esa ciudad infestada de picaderos, kermés de burdeles y pornografía, endeudada, peligrosa y maloliente. En 1981 –el epónimo año de A most violent year, la más reciente película de J.C. Chandor– se registraron más de mil 800 asesinatos. En 2014, el número bajó a 328.

Nueva York ha logrado un cambio notable. Donde había mazmorras de crack ahora hay Starbucks. En Times Square, los TGI Fridays y McDonald’s reemplazaron a los cines porno. No faltará quien extrañe la mugre o aduzca que, durante este proceso de limpieza, la ciudad perdió el alma, pero dudo que los testigos del gran apagón de 1977, la crisis del sida en los 80 o los años cuando el Bronx parecía Dresde después de la Segunda Guerra Mundial, echen de menos el desastre de esa época. Sólo el cine –nuestra máquina del tiempo– regresa a aquella ciudad irrepetible y caótica en busca de inspiración.

¿Quién puede culpar a los directores de ahora por volver? En ese entonces, Nueva York fue más un personaje que un escenario para varias notables películas. La ciudad grasienta de Midnight Cowboy también fue la prisión distópica de Escape from New York y la pesadilla del absurdo en After Hours. Del otro lado del río, Brooklyn fue el sartén ardiente de Dog Day Afternoon, el molotov racial de la estupenda Do the Right Thing y el engrudo de grafiti y escombros que vemos en aquella famosa persecución en The French Connection. En Big, Josh (Tom Hanks) pasa la peor noche de su vida en un motelucho de Times Square, donde años antes vagaba Travis Bickle (Robert De Niro), en Taxi Driver. Mean Streets, Serpico, The Warriors, Saturday Night Fever, Panic in Needle Park: la lista es larguísima.

Hoy en día, pocas buenas películas utilizan a Nueva York como personaje. Birdman es una excepción, aunque rara vez sale del teatro donde se lleva a cabo. Cuando lo hace, lógicamente se espanta: Michael Keaton huye despavorido de la multitud de Times Square como los cineastas contemporáneos le huyen al resto de la ciudad. Lo que hoy es un Disneylandia urbano, antes fue caldo de cultivo para el cine del más alto calibre. Y es ahí, en ese Nueva York indomable, donde ocurre A most violent year.

Después de Margin Call y All Is Lost destaca la versatilidad de J.C. Chandor, un joven director dispuesto a probar diversos géneros, temas y colores. No obstante, pese a sus diferencias superficiales, A most violent year, la historia de Abel Morales (Oscar Isaac), un hombre de negocios que debe corromperse para salvar a su industria y su familia, es el complemento perfecto de Margin Call, una película que transcurre durante el derrumbe de la bolsa en 2008. Ambas observan cómo el capitalismo envenena, cómo los imperios se erigen sobre la miseria del prójimo. Abel también comparte rasgos con el hombre anónimo que interpreta Robert Redford en All Is Lost: dos personajes a la deriva, intentando mantener su barco a flote y (literalmente) a prueba de fugas. Redford se enfrenta al mar, pero Abel tiene un enemigo aún más formidable: la competencia, la ley y, por último, su mujer (Jessica Chastain), hija de mafiosos, impulsando a su marido hacia el abismo.

A most violent year ocurre en barrios de Queens, en la periferia del Nueva York de postal que conocemos. Manhattan y sus rascacielos siempre se ven diminutos, lejanos, inalcanzables. El cielo, la ropa y las calles se aferran a un amarillo enfermo. El cine recuerda a través de sí mismo, y el de Chandor no es la excepción: hay ecos de The Godfather en las sombras en el rostro de Isaac, de la obra de Sidney Lumet en la atmósfera afiebrada y de William Friedkin en una persecución a bordo de un tren tupido de grafiti. Pero A most violent year no es un artefacto nostálgico o un homenaje al cine de esa era. Chandor vuelve a 1981, al año más violento, para señalar el presente. No es coincidencia que su película termine en una mezcla de sangre y petróleo. El Nueva York de aquel entonces deja una nota en la pantalla. Hay mucho que aprender de las ruinas.

Twitter: @dkrauze156