Opinión

¿De verdad estamos más pobres?

 
1
 

 

Paseantes en la Alameda. (Cuartoscuro/Archivo)

Ayer se dio a conocer la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares 2014 (ENIGH) que realiza cada dos años el Inegi.

El comunicado del Instituto pone énfasis en un hecho: el ingreso total de los hogares cayó 3.5 por ciento en términos reales entre 2012 y 2014.

Este resultado deriva de las respuestas de los cuestionarios aplicados en diez mil viviendas de todo el país entre el 17 de agosto y el 1 de diciembre del año pasado.

El problema es que los resultados de la encuesta en términos de evolución del ingreso no son consistentes con lo que dicen otras variables económicas que produce el mismo Inegi.

Si consideramos que el PIB per cápita a precios constantes es una aproximación al ingreso de las personas y que hay 3.8 personas por hogar, de acuerdo a las cifras del propio Instituto, veamos los siguientes datos.

El PIB per cápita en el lapso considerado creció 1.3 por ciento en términos reales en lugar de caer. Otro dato: las cuentas nacionales indican que los gastos de consumo total de los hogares crecieron en 2013 (no hay aún cifra para 2014) en 2.2 por ciento en términos reales.

En términos absolutos, en 2014 el PIB per cápita fue de 142 mil 426 pesos anuales. Con 3.8 personas por hogar, el PIB mensual promedio por hogar fue equivalente a 45 mil 101 pesos en 2014.

Tome en cuenta que aquí están todos los hogares, los ricos y los pobres.

En contraste, de acuerdo a la ENIGH, a precios de 2014 el ingreso promedio mensual por hogar alcanza 13 mil 247 pesos. Es decir, parte de la base de un estimado de ingreso per cápita de tres mil 486 pesos mensuales o si se quiere ver en términos anuales, de 41 mil 833 pesos, que es equivalente apenas a poco más de tres mil 200 dólares.

Es cierto que en las Cuentas Nacionales el PIB es diferente al ingreso disponible de los hogares, pero la diferencia no puede ser de 80 por ciento, como se refleja en las cifras de arriba.

A mi parecer, la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares, por ser una encuesta que se construye sobre estimados de integrantes del hogar y no con registros administrativos, no es el instrumento estadístico adecuado para medir la evolución de los ingresos de los hogares en el tiempo, sino básicamente para analizar la distribución del ingreso.

Va otro caso controversial: la estimación del ingreso derivado del alquiler de la vivienda.

Si usted vive en una casa propia, la ENIGH le imputa un ingreso, sobre la base de preguntar cuál es el alquiler que usted pagaría por la vivienda que tiene. Y ese monto, que se considera como un ingreso no monetario, es sumado como parte de su ingreso total. ¿No sabía que lo tenía?

De acuerdo a la ENIGH, en promedio 27 millones de hogares deben agregar a su ingreso un monto de mil 949 pesos en promedio, sobre la base de la estimación de la renta que pagarían (aunque no lo hagan).

En fin, hay cosas muy importantes que nos dice la Encuesta, como el hecho de que el ingreso del 10 por ciento de los hogares más ricos fue en 2014, en promedio, 20.8 veces mayor al del 10 por ciento de los hogares más pobres.

Y aunque se ha reducido de la diferencia de las 24 veces que eran en 2008, sigue siendo un abismo.

El reto de la desigualdad, que cada dos años es el que nos dibuja la encuesta, es el resultado más importante que no podemos perder de vista.

Twitter: @E_Q_

También te puede interesar:
Primera subasta, lo cualitativo y lo cuantitativo
Una subasta para la historia
Griegos, los que más trabajan en Europa